Es lo que ocurrió en el merendero “Pies Descalzos” de Puesto Viejo, donde se superó el cupo de 50 niños que se pueden recibir, y las encargadas de la cocina tienen que “estirar la mercadería” para atender a todos los asistentes.
Embed - Preocupación por el aumento de la demanda en un merendero de Puesto Viejo
El párroco de la iglesia de la que depende este merendero, Ricardo Rivero, dijo que concurren niños de Puesto Viejo de 4 a 12 años y no se limitan a la alimentación, sino que realizan otras actividades para contenerlos de diferentes maneras; “las responsables encargadas del merendero hacen un trabajo espléndido porque tienen que hacer alcanzar lo que ingresa mensualmente.
Tratan de estirar la mercadería para que el niño pueda tener una merienda sustentable. No es solo darle una jarra de mate o té y un pan, sino que puedan nutrirse”.
Además, dijo que “los voluntarios afirman que la merienda podría ser el único alimento que los niños tienen durante el día. Esos testimonios son fuertes, te movilizan y los moviliza a ser constantes, porque la mayoría de los voluntarios colabora por buena voluntad, buen corazón, porque entienden que este es el camino para superar las dificultades que se presentan”.
A pesar de las personas que trabajan en la institución, Rivero dijo que necesitan ayuda, “más manos; al ser 50 niños hace falta colaboración para atenderlos y cuidarlos”.
También, necesitan azúcar, leche, harina y otros ingredientes para preparar meriendas.