Jujuy |

Walter Morales y la fábrica de los casi 70 millones: un negocio debajo de las tribunas

El mandamás del Club Gimnasia y Esgrima de Jujuy le facturó, desde su llegada a la comisión directiva en 2023, al Ente Autárquico Permanente cerca de 70 millones de pesos por la elaboración de sándwiches de milanesa. Los datos surgieron tras un pedido de informes a la organización de la Fiesta Nacional de los Estudiantes.

Desde la institución deslizaron que se trata de “un negocio de los empleados”, aunque lo llamativo es que las facturas fueron emitidas por el club. Entonces surgen las preguntas: ¿quiénes participaron?, ¿por qué se generó este vínculo millonario? y ¿en qué condiciones se desarrolló?

Walter Morales aseguró hace algunos días que el club “no es una empresa”. Sin embargo, tras un pedido de informes realizado por la diputada libertaria Laura Tome Gamez al Ente Autárquico Permanente, se conoció que la institución que dirige facturó al organismo organizador de la Fiesta Nacional de los Estudiantes un total de $69.865.650, una cifra considerable por la elaboración de sándwiches de milanesa destinados a distintas actividades enmarcadas en la fiesta estudiantil.

Existen varios datos que disparan numerosos interrogantes, teniendo en cuenta que este vínculo con el Ente comenzó en 2023, apenas cuatro meses después de su desembarco en el barrio Luján.

Morales activó este negocio gastronómico en agosto de 2023, durante la actividad denominada “Finde Estudiantil”, y cobró del Ente $611.400, tal como figura en el expediente Nº48 con orden de pago 162, por la elaboración de sándwiches de milanesa para la comisión estudiantil y bandejas para el jurado.

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Pero apenas un mes después, en septiembre de 2023, el club facturó 18 millones de pesos, pagados en tres montos de 6 millones cada uno, según consta en el expediente Nº23 con órdenes de pago Nº148, 178 y 203.

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En 2024, “el negocio” alcanzó cifras todavía mayores. El club emitió una factura al Ente por $24.990.750 por sándwiches de milanesa destinados a carroceros y personal afectado a los desfiles estudiantiles. Todo ello figura en el expediente Nº30, orden de pago 116.

Ya consolidado el emprendimiento, en 2025 Gimnasia y Esgrima volvió a facturar por el mismo servicio. En un primer detalle aparecen nuevamente sándwiches de milanesa para la Pintada Estudiantil, el Congreso de la Juventud y el desfile “Bienvenida Primavera”, por un monto de $1.590.000, con orden de pago 167.

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En tanto, existió una segunda factura por el mismo concepto, esta vez vinculada a las elecciones de la representante provincial y nacional, por un total de $24.637.500, según consta en el expediente Nº64 y orden de pago 139.

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Si bien desde la comisión directiva señalaron que se trata de “un negocio de los empleados del club”, surge otra pregunta inevitable: ¿por qué en la razón social de las facturas figura el nombre de Gimnasia y Esgrima y no el de particulares? Incluso, puertas adentro, algunos empleados aseguran desconocer este tipo de operaciones y cuestionan la maniobra.

¿Fue aprobado este emprendimiento gastronómico por mayoría en una reunión de comisión directiva? ¿En qué condiciones sanitarias e higiénicas se elaboraron los productos?

Según pudo averiguar este medio, los sándwiches se habrían preparado debajo de la tribuna del sector sur, presuntamente sin controles ni habilitación municipal. Además, se habría utilizado un vehículo de la institución para el traslado de la mercadería.

Otro interrogante es por qué ni el Ente Autárquico ni el club detallan la cantidad de sándwiches elaborados durante todas estas actividades a lo largo de tres años.

Tampoco deja de llamar la atención que el contador del club, Federico Eleit, se desempeñara hasta comienzos de este año como Coordinador General de la Fiesta Nacional de los Estudiantes, en una situación que algunos describen como una suerte de “juez y parte” dentro de un circuito millonario de fondos.

Finalmente, queda una última pregunta: ¿cuál fue el destino de esos casi 70 millones de pesos que recibió el club hasta septiembre del año pasado?

Porque, aunque Walter Morales insiste públicamente en que “Gimnasia no es una empresa”, los hechos muestran que hoy la institución funciona también como una unidad de negocios gastronómicos.

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