Autora del libro Educar en tiempos sintéticos, Masnatta explicó que la obra nació como una respuesta al “tinte mágico y solucionista” con el que muchas veces se presenta la inteligencia artificial. El texto reúne 72 preguntas elaboradas a partir de inquietudes de familias, docentes, directivos e investigadores sobre el vínculo entre educación y tecnología.
Melina Masnatta: "La tecnología sin pensamiento crítico no mejora la educación"
La irrupción de la inteligencia artificial en las aulas abrió debates urgentes sobre el futuro de la educación, el rol docente y el impacto de las pantallas en la vida cotidiana. Para la especialista Melina Masnatta, licenciada en Ciencias de la Educación, magíster en Tecnología Educativa de la UBA y subdirectora del posgrado en Inteligencia Artificial y Género de esa universidad, el desafío no pasa por prohibir o idealizar la tecnología, sino por aprender a usarla con criterio.
“La discusión no puede ser solamente si usamos o no usamos tecnología. La pregunta es para qué la usamos y si realmente mejora el aprendizaje”, sostuvo.
En ese sentido, recordó experiencias escolares donde el uso de computadoras no necesariamente implicaba una mejora pedagógica. Como ejemplo, mencionó antiguos videojuegos educativos en los que los estudiantes “aprendían más a ganar el juego que a resolver problemas matemáticos”. Sin embargo, destacó que también existen experiencias positivas cuando la tecnología se integra con objetivos claros y reflexión crítica.
Masnatta advirtió además sobre el impacto social y emocional de las redes digitales, especialmente entre jóvenes. Para la investigadora, los episodios de violencia, amenazas o crisis de salud mental que atraviesan distintas escuelas del país no pueden explicarse únicamente por las plataformas, aunque sí se potencian en esos entornos.
“La pantalla es como un espejo aumentado: muestra lo bueno y lo malo de manera exponencial”, afirmó.
También planteó que detrás de los algoritmos existen intereses económicos y políticos que rara vez son discutidos en profundidad dentro del sistema educativo. Por eso consideró que una de las grandes deudas de los últimos años fue no haber desarrollado una verdadera alfabetización digital.
“No enseñamos a pensar críticamente la tecnología. Y todo lo que parece gratuito tiene detrás un diseño, intereses y decisiones humanas”, señaló.
La especialista remarcó que el pensamiento crítico será una de las habilidades más importantes en el mundo laboral y académico del futuro. En un escenario donde la inteligencia artificial modifica incluso áreas como la programación, sostuvo que las universidades deberán enfocarse menos en la acumulación de contenidos y más en desarrollar formas de razonamiento, atención y capacidad de debatir.
“Necesitamos personas capaces de incomodarse, discutir ideas y salir de las burbujas de información”, explicó.
Masnatta también cuestionó la falta de políticas educativas sostenidas en Argentina y aseguró que los cambios reales requieren acuerdos de largo plazo que sobrevivan a los gobiernos de turno.
“Invertir en educación no es solamente poner millones. Es sostener conversaciones, consensos y estrategias durante años”, expresó.
Finalmente, defendió el valor de la escuela y de la universidad pública como espacios fundamentales de construcción social en tiempos de hiperconectividad.
“El aula sigue siendo uno de los pocos lugares donde alguien se hace responsable, donde todavía se conversa cara a cara y se construye ciudadanía”, concluyó.

