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El atentado a la vicepresidenta es síntoma de inestabilidad del hombre moderno

Hay una horrible potencialidad del mal oculta en la condición humana, a pesar de su aspecto civilizado .

Lamentablemente la historia del mundo de la postguerra no se transformó en el puente de paso de lo malo hacia lo bueno viene ocurriendo lo contrario agravado. Hemos pasado de lo malo a lo peor...

Esto significa que la paz que debía seguir a la guerra, nunca llego a ser una paz verdadera. Y esto es como consecuencia de la crisis espiritual del hombre...

Ese desagradable el caos en el que vivimos, y la inseguridad que domina a los países por el Estado de crisis continua tiene que ver con una crisis en la cabeza de los hombres que no está resuelta. El síntoma es el desequilibrio emocional y de inestabilidad mental del hombre moderno.

Los desvaríos neuróticos producen las pasiones vehementes que desencadenan un sin número de decisiones peligrosas para la mente que impactan en la sociedad. Hay confusión en la mente de las personas, y el temor reemplaza a la fe y es por ello que el desconcierto y la seguridad van de un lado a otro...

¿Cuánto más podemos vivir así?

Hay una terrible potencialidad del mal que esta oculta todavía en la condición humana a pesar de su disimulado aspecto civilizado. A ello se suma lo trágico de este tiempo, que es la indigencia ética, y la flaqueza espiritual que se refleja con crudeza en las personas...

La escena de barbarie y de egoísmo violento se exhiben descarnadamente en esta época. Todo es confusión...la gente ya no sabe a quién recurrir para que le digan la verdad, ni que cosa creer en el presente...ni que esperar para el futuro...

La gente se siente arrastrada pero no sabe hacia dónde, y esto pasa por las sistemáticas dudas que contaminan su conciencia...Y así estamos...

Esta suerte de clima de perversidad al que asistimos todos los días está sojuzgando el espíritu de la gente. Esta búsqueda que pareciera inalcanzable de la paz, están poniendo a la gente en una posición de un pesimismo agotador…

De modo que si no encontramos valores permanentes que nos permitan sobrevivir a estos desastres, no hay posibilidad de salir del pesimismo, y de reducir los temores...

Mientras tanto esta civilización materialista se muestra rozagante hacia afuera, pero interiormente esta empobrecida...

Las relaciones políticas se han convertido en un decorado vacío de conductas espirituales, y es allí donde está el caldo de cultivo que provoca los problemas que nos amenazan.

Sino hay una regeneración mental, y moral solo nos espera más oscuridad...

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