En medio de un conflicto docente que lleva semanas sin resolución, el diputado radical Federico Manente eligió endurecer el discurso contra quienes reclaman mejoras salariales. "Toda inasistencia será catalogada como falta sin aviso", advirtió, respaldando la postura del oficialismo frente a un paro que se extendió por 72 horas y profundizó el malestar en el sector educativo.
6 sesiones en 7 meses: Manente pretende dar lecciones de presentismo a los docentes
En medio de un conflicto docente que lleva semanas sin resolución, el diputado radical Federico Manente eligió endurecer el discurso contra quienes reclaman mejoras salariales. "Toda inasistencia será catalogada como falta sin aviso", advirtió, respaldando la postura del oficialismo frente a un paro que se extendió por 72 horas y profundizó el malestar en el sector educativo.
Sin embargo, las declaraciones del legislador abren una contradicción difícil de ignorar. Manente integra una Legislatura que, en lo que va del año, apenas realizó seis sesiones, cinco ordinarias y una especial, incluso atravesando períodos de casi un mes sin actividad parlamentaria mientras la provincia enfrentaba conflictos en educación, energía, transporte y salud. Si el criterio fuera el de "día trabajado, día pagado", la discusión probablemente también debería alcanzar a quienes ocupan una banca legislativa.
La polémica no pasa únicamente por sus dichos, sino por el lugar desde donde fueron pronunciados. La Legislatura provincial viene siendo cuestionada desde hace tiempo por su baja actividad y por el rol que distintos sectores le atribuyen como una escribanía del Poder Ejecutivo, donde la mayoría oficialista termina archivando pedidos de informes y frenando iniciativas vinculadas al control de la gestión.
En ese contexto, exigir presentismo a los docentes mientras el propio Poder Legislativo exhibe una actividad reducida alimenta la percepción de una doble vara. Más aún cuando la remuneración de un legislador supera ampliamente la de un docente que reclama una recomposición salarial para llegar a fin de mes.
La actividad legislativa de Manente tampoco parece justificar semejante nivel de severidad. Durante 2026, Manente registró actividad en 17 iniciativas legislativas: fue autor de cinco proyectos de ley y acompañó otros cuatro, además de impulsar seis proyectos de declaración y acompañar dos más. Sin embargo, una parte importante de esa producción corresponde a declaraciones de interés, reconocimientos, aniversarios y eventos culturales. Si bien estas iniciativas tienen valor institucional y simbólico para las comunidades involucradas, no crean derechos, no asignan presupuesto, no modifican políticas públicas ni generan obligaciones concretas para el Estado.
Entre sus iniciativas aparecen proyectos vinculados a educación, niñez y salud, aunque buena parte de ellos fueron acompañamientos a propuestas de otros legisladores. Al mismo tiempo integra cuatro comisiones permanentes: Asuntos Institucionales, Legislación General, Salud Pública y Trabajo y Seguridad Social.
Naturalmente, opinar sobre un conflicto docente es parte de las atribuciones de cualquier legislador. Lo que genera cuestionamientos es el contraste entre la exigencia hacia los trabajadores de la educación y el desempeño de un Poder Legislativo cuya escasa actividad resulta evidente. Mientras miles de docentes afrontan descuentos salariales por ejercer una medida de fuerza, la Legislatura continúa funcionando con un ritmo muy inferior al que demandan los problemas de la provincia.
La sociedad espera de sus representantes algo más que declaraciones altisonantes. Espera leyes, controles, debates y soluciones. Porque antes de dar lecciones de presentismo a los docentes, quizá el primer desafío sea demostrar que el propio Poder Legislativo está a la altura de las responsabilidades que le fueron confiadas.

