Los médicos, sanitaristas, enfermeros, entre otros, reclaman actualización de salarios y condiciones laborales dignas para afrontar la pandemia.
El personal de la salud, la primera línea de defensa contra el coronavirus, carece en muchos casos de elementos esenciales para trabajar. Falta de insumos, de barbijos y de recursos humanos exponen la ausencia de políticas sanitarias acordes a la pandemia a enfrentar.
Se trata, en parte, de un reclamo que recientemente llegó a la justicia, la cual resolvió obligar al gobierno de Morales a proporcionar los elementos de higiene requeridos.
La preocupación del personal de salud ya se visibilizaba este martes en los fuertes reclamos por el "vaciamiento" del centro de salud San Cayetano. Vecinos y personal de salud del barrio se hicieron presentes en las puertas del puesto sanitario para hacer pública su protesta y denunciaron que sacaron personal para derivarlos a los denominados nodos, además del faltante de insumos.
El ruidazo en la salud no es nuevo y en Jujuy la protesta se ha vuelto frecuente pero el gobierno no da respuesta y hasta menoscaba el reclamo y la tilda de político.
Los docentes por su parte se encuentran en vísperas de una apresurada vuelta a clases llena de incertidumbre y cronogramas confusos que no hacen más que generar malestar. De hecho la forma anunciada para retomar las actividades educativas fue poco clara y las advertencias no tardaron en aparecer.
El área de Educación uno de los que presentan más inconvenientes dentro del gobierno de Morales. Con escuelas que se caen a pedazos y anuncios incumplidos, la cartera proyecta un retorno a las aulas inviable en tales condiciones según denuncian los principales gremios.
La búsqueda de protagonismo y de posicionamiento en los medios nacionales lleva al gobierno provincial a incurrir en serias falencias que exponen a alumnos y docentes por igual.
Aquí también debemos reparar en que la flexibilización de la cuarentena ha llegado al punto de que nadie contempla si corresponde o no salir a la calle a protestar. la falta de autoridad del gobierno queda demostrada en los permanentes reclamos que se instalan frente a casa de gobierno. Mientras tanto los aspirantes a policías escanean documentos en los puentes para mantener la ilusión de control.
El gobierno de Gerardo Morales autoproclamó una gestión asociada a la paz social y hoy se enfrenta a dos reclamos legítimos y vergonzosos que evidencian la crispación social, la negligencia estatal y el oportunismo político.