Por ello, su colega, Mariela Angélica Párraga, destacó el aspecto ginecológico de la vejez, indicando que “las mujeres somos mujeres desde el día 1 hasta el 100, más allá de la menopausia, que estemos en pareja, que tengamos el útero o no. Tenemos que tener en cuenta los controles ginecológicos anuales. Las enfermedades son más prevalentes a mayor edad. No dejamos de ser mujeres porque dejamos de menstruar, nos ligamos las trompas o nos cuidamos, teniendo métodos anticonceptivos definitivos. La parte sexual también es habitual, la mujer mayor puede tenerlas, es una decisión propia. Puede tener pareja, vivir en pareja o no. Cuando la controlamos, tenemos que controlar también las enfermedades de transmisión sexual, como a las mujeres jóvenes”.
Asimismo, marcó que “no se toma en cuenta porque asocian el control con la maternidad, la salud sexual activa, y en realidad no perdemos nuestra sexualidad por envejecer. Damos por sentadas las relaciones sexuales en las pacientes y es muy importante el interrogatorio de salud sexual”.
“Muchas veces traen situaciones o síntomas como infecciones urinarias, y son de transmisión sexual. Es muy importante hablar de esto: hay alteraciones por infecciones de transmisión sexual, que alteran algo a nivel ginecológico y simulan infecciones urinarias, flujo y otras cosas que necesitamos controlar”.