Desde el 1 de julio volvió a aumentar la tarifa del estacionamiento medido en San Salvador de Jujuy. Como ocurre cada vez que se actualiza el valor de Vía Parking, el argumento oficial apunta a la modernización del sistema y a mejorar la experiencia del usuario. Sin embargo, basta recorrer algunas cuadras del microcentro para comprobar que el discurso del municipio choca de frente con la realidad.
Un intendente descarado: Raúl Jorge les cobra a los vecinos por estacionar entre cráteres
La Municipalidad promociona un estacionamiento "fácil y cómodo", pero la realidad muestra calles destruidas y conductores obligados a esquivar verdaderos cráteres. Mientras Vía Parking aumenta su tarifa, crecen las críticas por el estado del pavimento y el destino de la recaudación.
En la propia página oficial de la Municipalidad se promociona a Vía Parking como un sistema que garantiza una experiencia de estacionamiento "fácil y cómoda". Pero esa promesa se desmorona apenas uno llega a calle Salta, entre Patricias Argentinas y Ramírez de Velazco, a escasos metros del Hospital Pablo Soria.
En una sola cuadra pueden contarse siete enormes baches, verdaderos cráteres que obligan a los conductores a hacer maniobras peligrosas o resignarse a golpear la suspensión, romper una cubierta o dañar el tren delantero del vehículo.
La contradicción resulta difícil de explicar. El municipio cobra por ocupar un espacio público, exige el pago del estacionamiento y sanciona al que no cumple. Pero cuando ese mismo espacio público está completamente destruido, nadie responde.
¿Quién paga la reparación del vehículo cuando el daño lo provoca una calle que el propio municipio abandonó?
Porque no se trata solamente de un aumento de tarifa. Se trata de cobrar por un servicio que ni siquiera ofrece condiciones mínimas. El usuario paga para estacionar, pero también asume el riesgo de romper su vehículo apenas intenta ingresar o salir del lugar donde estacionó.
Los vecinos vienen denunciando desde hace tiempo que la recaudación de Vía Parking no se refleja en obras visibles. Las calles continúan deteriorándose, los baches se multiplican y la sensación es que el único aspecto que funciona con precisión es el sistema de cobro.
La responsabilidad política tiene nombre y apellido. El intendente Raúl Jorge administra uno de los municipios con mayor recaudación de la provincia y, sin embargo, ni siquiera puede garantizar el mantenimiento de las calles donde cobra estacionamiento medido.
Si ese es el estado de una cuadra ubicada en pleno centro y a metros de uno de los hospitales más importantes de Jujuy, usted ya puede imaginarse cuál es la situación en los barrios más alejados, donde muchas veces el deterioro permanece durante años sin ninguna intervención.
Cobrar cada vez más mientras las calles se caen a pedazos no es una política de modernización. Es trasladarle el costo del abandono a los vecinos. Y cuando el municipio exige el pago de un servicio sin garantizar siquiera un pavimento en condiciones, la indignación deja de ser una reacción exagerada para convertirse en un reclamo legítimo de quienes sienten que pagan más y reciben cada vez menos.

