El director de Ambiente del municipio, Julián López, confirmó que tras un relevamiento conjunto con el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la provincia, se planifica una reconversión total del sector: "Lamentablemente, el vecino de Perico tiene la costumbre de venir a dejar sus neumáticos en esta esquina. Limpiamos todas las semanas y destinamos mucho dinero y horas de personal, pero al otro día vuelve a estar lleno. Queremos darle un punto final a esto creando un punto de acopio oficial de neumáticos fuera de uso para canalizar el gran caudal de descarte que tiene nuestra ciudad".
Del problema estético al riesgo de salud e incendios
El funcionario advirtió que la problemática superó los límites de la imagen urbana para transformarse en una amenaza real para la comunidad. Ante la proximidad de la temporada con alta tasa de incendios forestales, el almacenamiento a cielo abierto de caucho se vuelve extremadamente peligroso por su alta combustibilidad y la toxicidad del humo. Además, estos reservorios acumulan agua de lluvia, potenciando los criaderos de insectos.
A pesar de haber instalado más de 80 carteles disuasivos en puntos críticos de la ciudad, el control sigue siendo dificultoso.
Para contrarrestar la impunidad, el municipio ya implementa un sistema de control que arroja resultados parciales:
- Monitoreo por cámaras: Se labran actas de infracción mediante las cámaras de seguridad municipales vigentes y se solicitaron tres nuevos dispositivos para otros microbasurales crónicos (como la zona del basural de Bedia sobre Ruta 46).
- Acceso a datos: Se avanzará en convenios con el RENAPER para agilizar la identificación de los infractores vehiculares detectados en flagrancia.
- Nueva ordenanza: López anticipó que prepara un proyecto de ordenanza para presentar ante el Concejo Deliberante que busca endurecer severamente las penas económicas para quienes arrojen residuos en la vía pública.