¿Se cae la venta de La Esperanza?
El rumor corre con fuerza en el departamento San Pedro: la falta de acuerdo entre los funcionarios de gobierno y los inversores por la transferencia de los bienes de la histórica fábrica estaría estancada en un punto que parece no tener retorno. Hay preocupación en los trabajadores.
La versión circula insistentemente en la localidad de La Esperanza, también en San Pedro, y llega hasta la Capital.
El ingenio La Esperanza, que teóricamente había sido adjudicado 4 de abril al grupo inversor colombiano Omega Energy y su empresa subsidiaria en el país Alesa S.A. – constituida sólo para la adquisición de la fábrica – quedaría nuevamente a la deriva por el fracaso de la operación.
Así lo informaron fuentes directas que pertenecen actualmente a la empresa, en medio de un contexto de incertidumbre.
El ministro de desarrollo económico, Juan Carlos Abud Robles, mencionó numerosas fechas para el cierre del acuerdo con los supuestos inversores.
Según la información aportada por el gobierno, la traba principal pasaba por la definición de un mecanismo de transferencia de los bienes que la empresa, que posee más de 1.600 inmuebles, además de la fábrica que produce azúcar en la actualidad.
Nunca se informó a ciencia cierta de qué inmuebles se trata ni cómo se haría el traspaso de la titularidad.
El gobierno además había asegurado que el día de hoy arribarían a Jujuy integrantes del grupo inversor, quienes llegaban con el objetivo de cerrar el acuerdo.
El ingenio había sido adjudicado a la empresa colombiana por el juez Juan Pablo Calderón el pasado 4 de abril, mediante lo que se denominó una licitación “sui generis”, que no se ajustó a los mandatos de la ley de concursos y quiebras vigente – La Esperanza permanece en quiebra desde fines de los 90 – y pareció estar hecha a medida de los inversores colombianos.
El objetivo predicado por los protagonistas siempre fue el mismo: cerrar la operación y quitarle un problema al estado, que año tras año debe financiar a pérdida el funcionamiento de La Esperanza.
Pero luego de varias celebraciones por parte del gobierno que anunció el “cierre de una etapa”, la venta nunca pudo concretarse.
Hoy se habla de una caída sin retorno de la operación. En el gobierno hay silencio de radio. En los trabajadores, preocupación.

