En la ciudad de Perico, un grupo de vecinos autoconvocados comenzó a organizarse en asambleas frente a la sede de la empresa distribuidora de energía eléctrica EJESA para reclamar un freno las constantes subas en las facturas y exigir soluciones concretas a las autoridades locales y provinciales.
La referente comunitaria, Julia García, alertó que el impacto económico en las familias de escasos recursos, jubilados y trabajadores informales alcanzó un punto crítico, provocando que numerosos usuarios queden imposibilitados de afrontar los montos de las facturas.
Cortes de servicio, recargos y la encrucijada del presupuesto familiar
García describió la gravedad del panorama cotidiano que atraviesan los usuarios del departamento y zonas de influencia, donde el atraso en los pagos deriva en interrupciones inmediatas del suministro y la aplicación de costos de reconexión inaccesibles.
Hay gente que ya está sin luz, se la cortaron, y para volver a retirar la luz tienen que volver a pagar. Es otro monto que tienen que pagar, más las boletas que tienen en deuda están imposibilitadas de pagar. Tienen que pensar si van a comer, si van a pagar las boletas de impuestos o un préstamo. Hay gente que ya está sin luz, se la cortaron, y para volver a retirar la luz tienen que volver a pagar. Es otro monto que tienen que pagar, más las boletas que tienen en deuda están imposibilitadas de pagar. Tienen que pensar si van a comer, si van a pagar las boletas de impuestos o un préstamo.
Asimismo, la vocera de los vecinos cuestionó que los usuarios deban financiar ítems ajenos al consumo domiciliario interno, como el alumbrado público o tasas adicionales adosadas a la boleta de servicio eléctrico.
Crisis socio-sanitaria y falta de contención institucional
La referente vecinal vinculó las subas tarifarias con una crisis generalizada en la contención social del interior provincial, marcada por la falta de comedores comunitarios, la falta de soluciones habitacionales y las dificultades en el sistema de salud previsional.
"La gente de la tercera edad tiene a cargo su familia y tienen que comprarse los medicamentos, pero PAMI no está reconociendo. La gente está desesperada. Antes por lo menos había una copa de leche o un comedor donde los chicos recurrían a comer o los abuelitos a veces se llegaban, y hoy por hoy no tenemos eso", enfatizó.
A la par del descontento por el incremento en el suministro convencional, García manifestó la indignación de pequeños productores y habitantes de áreas rurales a quienes también se les imponen tributos por el uso de tecnologías alternativas de energía: "Nos han privatizado las tierras, nos han privatizado el agua, nos han privatizado el sol. Si en el campo tenemos un panel solar, la gente sale a cobrar el panel solar para tributar hacia el Gobierno".
Finalmente, instó a la participación activa de los centros vecinales y concejales de la jurisdicción para acompañar el reclamo de la comunidad en los próximos encuentros.