Indignaba sobremanera por ese entonces, que a metros de la seccional 23 sucedieran violentos robos a mano armada tanto a particulares como en el interior de los locales, por citar ejemplos emblemáticos.
Las vagas respuestas policiales no terminaban por conformar a la población, se entendía entrelíneas un importante faltante de recursos humanos en la región sobre el que muchos comisarios preferían callar.
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Reunión con Julio Bombini, coordinador de Gestión de Seguridad, el pasado 30/08/2019.
Hicieron falta varias audiencias para lograr la presencia de funcionarios del Ministerio de Seguridad de primera línea que atendieran los requerimientos de los palpaleños.
Durante la recordada reunión en el SUM del barrio San José se trabajó un mapa delictivo y hubo compromisos para mejorar el patrullaje, sumando efectivos del Comando Sur que opera en Palpalá y Alto Comedero. Poco tiempo después se estrenó el Centro de Monitoreo, hasta hubo recambio de autoridades en la cúpula de la Unidad Regional 8.
Vecinos de Palpalá rehenes de una ola delictiva
Pero el paquete de medidas no cambió la estructura delictiva de una ciudad más empobrecida y cada vez más necesitada. Aunque en el centro palpaleño ya no se da cuenta de violentos robos con semejante constancia, en los barrios periféricos, los vecinos transpiran "la gota gorda" cuando deambulan por las calles temerosos de ser víctimas de un arrebato.
“Ayer hubo un intento de robo desbaratado gracias al accionar de los vecinos, armamos un grupo para defendernos. A plena luz del día pasan con chapas, perfiles, electrodomésticos. Desvalijan las casas por completo. Pedimos que las autoridades cedan un espacio para que se instale una seccional” describe el vocero Raúl Quintana.
Consultados por la reacción de la policía ante un hecho delictivo en tiempo real, los vecinos afirman que los patrulleros demoran 1 hora en promedio.