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Salta gana protagonismo en el Corredor Bioceánico y desplaza a Jujuy

En las últimas semanas, han aumentado las gestiones y anuncios relacionados con la aceleración de los tiempos para activar el tan necesario Corredor Bioceánico, una arteria estratégica para potenciar el comercio y el desarrollo de la región. Sin embargo, en el caso particular de Jujuy, un punto neurálgico fundamental de este corredor, todavía no se observan señales concretas en cuanto a la gestión de obras esenciales para el tramo que atraviesa la provincia.

Y no solo se trata de Jujuy, sino del norte grande en su conjunto, una región que ha sido históricamente rezagada en materia logística e infraestructura. Esta realidad golpea fuertemente la competitividad productiva de la zona, incrementando los costos y dificultando el acceso a mercados internos y externos. Es una problemática que lleva décadas arrastrándose y que, a pesar de los anuncios, todavía no comienza a resolverse con la firmeza y el rigor técnico necesarios.

Un aspecto alarmante en este contexto es el índice de vulnerabilidad logística que refleja las múltiples falencias en infraestructura, conectividad y planificación de la región. Este índice muestra claramente cómo las deficiencias en la gestión y en la ejecución de obras públicas afectan directamente la economía regional, generando atrasos eternos en los tiempos de producción y distribución.

El desafío ahora es que las decisiones y gestiones no sean solo discursivas, sino que se traduzcan en acciones concretas, con planificación técnica rigurosa y compromiso político firme. Solo así, el norte grande podrá dejar atrás esas barreras históricas y encarar un proceso de integración y desarrollo que le permita aprovechar el potencial que tiene como zona estratégica para el país.

Es hora de colocar al norte en el centro de la agenda, con proyectos claros y recursos efectivos, para que el corredor bioceánico sea una realidad y no solo una promesa. La logística no puede ser un obstáculo más, sino un motor de crecimiento para toda la argentina.

La región del norte argentino concentra cerca del 90% de la producción nacional de productos clave para la economía del país y del mundo. Desde el azúcar, que se produce en gran escala en diferentes provincias, hasta las legumbres, como porotos y garbanzos, cuyo mercado principal se encuentra en Europa, específicamente en Italia y España. Además, la yerba mate, que es un producto emblemático, no solo se consume en Argentina, sino que también llega a países tan lejanos como siria, mostrando la expansión internacional de la producción regional.

Un dato revelador: un tercio de la Coca-Cola en todo el mundo contiene limón argentino. Este simple dato destaca el papel estratégico de nuestra agricultura en el escenario global. La región también destaca en minería, siendo el NOA, por ejemplo, el 100% de las exportaciones argentinas de litio, un recurso fundamental en la economía moderna y en la llamada "revolución de las energías renovables".

Pero no todo es optimismo. La vulnerabilidad logística que enfrenta esta región opera como un nuevo cepo para su actividad productiva. la insuficiente infraestructura, los altos costos de transporte y la falta de conectividad efectiva limitan todo ese potencial, convirtiéndose en una verdadera traba para la expansión y el crecimiento sostenido de los emprendimientos.

El desafío ahora es convertir todo ese potencial en realidad concreta, en recursos y en crecimiento económico. Para ello, no basta con tener buenas ideas o anuncios políticos, sino que se requiere una planificación técnica rigurosa y una inversión eficaz en infraestructura que permita a la región dejar atrás las barreras que hoy limitan su desarrollo. Solo así, argentina podrá aprovechar verdaderamente la riqueza que produce en el norte grande y potenciar su inserción en los mercados internacionales en condiciones de igualdad.

Este es un momento clave para entender que la infraestructura y la logística son mucho más que simples temas de transporte: son la clave para que el potencial del norte se transforme en un motor de crecimiento y desarrollo para toda la argentina.

Un reciente informe realizado por CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) publicado por el diario “el cronista” revela una realidad inquietante: en el NOA, el 76% de las empresas dependen del transporte en camión para mover su producción y sus insumos. Sin embargo, ese transporte enfrenta serios obstáculos, principalmente el mal estado de la infraestructura vial que, en muchos casos, se convierte en un freno para la actividad económica.

Pero el problema no termina ahí. La escasez de opciones eficientes y confiables en transporte ferroviario y fluvial, sumadas a las demoras aduaneras que retrasan las operaciones de comercio exterior, hace que el escenario sea cada vez más desafiante para la competitividad de la región.

Y si eso fuera poco, la situación se vuelve aún más delicada cuando se suman cortes de energía frecuentes y fallas digitales que afectan las operaciones diarias, elevando los costos y generando incertidumbre en los negocios. Todo esto dibuja un panorama cada vez más complicado para las empresas y productores de la región, que ven limitada su capacidad de crecer y aprovechar las oportunidades que ofrece un mundo cada vez más interconectado y exigente.

El riesgo de perder oportunidades de negocio en un mercado global que demanda proveedores confiables y estables es real y alarmante. La infraestructura y la energía no son solo cuestiones de infraestructura, sino de competitividad y supervivencia para la región. Sin ellas, no solo se limita el crecimiento económico, sino que también se pone en peligro la posibilidad de transformar el potencial productivo en realidades concretas que generen empleo, desarrollo y bienestar para toda la población del norte grande.

Es momento de reflexionar sobre la necesidad urgente de invertir en infraestructura, en energías y en tecnologías que modernicen la región y que permitan superar estos obstáculos históricos. Solo así, el norte podrá cumplir con su papel estratégico y convertirse en un motor de crecimiento que beneficie a todo el país.

Un dato que refleja la dinámica regional: la provincia de salta ha avanzado en la búsqueda de financiamiento para concretar su parte del corredor bioceánico. De hecho, recientemente el gobierno provincial presentó en la legislatura un proyecto para tomar un crédito de 100 millones de dólares con fonplata, destinado a realizar una obra clave en coordinación con Brasil y Chile. Estas inversiones son cruciales, ya que todos los países vecinos ya avanzaron con obras de pavimentación, conectividad y logística.

Mientras tanto, en salta, ese proceso de integración avanza a buen ritmo, consolidando a la provincia como un nodo logístico estratégico en el comercio exterior, generando empleos, atrayendo inversiones y abriendo oportunidades para toda la región. Sin embargo, en Jujuy, la historia parece repetirse. La provincia continúa en un estado de expectativa, en "veremos", como tantas veces ha ocurrido en el pasado.

Esta crisis de avance no sólo refleja una tradición de rezago, sino que también pone en riesgo el futuro económico y social del norte argentino. La infraestructura es la columna vertebral del desarrollo, y la falta de decisión y de recursos para avanzar en obras esenciales deja a Jujuy en una posición de desventaja frente a sus vecinos.

Es hora de que se asuma la importancia estratégica del corredor bioceánico y se actúe con decisión, inversión y compromiso. La región necesita pasos firmes, no solo palabras. Solo así, Jujuy podrá dejar de ser la provincia rezagada y sumarse a un proceso de integración que beneficie a toda Argentina, creando un corredor que conecte el atlántico con el pacífico y abra las puertas a nuevas oportunidades de crecimiento y progreso para todos.

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