Vecinos del sector conocido como 47 Hectáreas (ODIJ) denunciaron la consolidación de un voluminoso microbasural ubicado sobre la Avenida Fray Sargenti, a escasos metros de las casas familiares y frente a una plaza de juegos frecuentada diariamente por niños.
Un relevamiento sobre el terreno confirmó un escenario ambiental crítico: la acumulación sin control incluye desde residuos domiciliarios y restos de comida en descomposición hasta neumáticos en desuso, chatarra de electrodomésticos, botellas de vidrio, pañales usados e incluso animales muertos.
Altas temperaturas y proliferación de vectores infecciosos
El malestar social se ha intensificado en las últimas jornadas debido a las condiciones climáticas de la zona. El aumento de la temperatura sumado a las lluvias recientes aceleró la descomposición de la materia orgánica, desprendiendo olores fétidos e intensificando la invasión de moscas y otros insectos vectores de enfermedades.
La cercanía del foco contaminante con el espacio verde recreativo genera un profundo temor entre los padres del barrio, quienes señalan que los niños juegan expuestos a vidrios rotos, plásticos filosos y gérmenes nocivos para la salud respiratoria y gastrointestinal.
Sin respuestas de la Delegación Municipal
A pesar de las constantes presentaciones efectuadas por las familias de las 47 Hectáreas ante las autoridades de la Delegación Municipal de Alto Comedero, el vertedero clandestino continúa sumando desechos diariamente.
Ante esta alarmante situación, la comunidad del barrio exige el envío urgente de maquinaria pesada y personal de Servicios Públicos para efectuar la limpieza integral del terreno, el saneamiento de la zona y la implementación de controles permanentes que eviten el vuelco de chatarra y escombros.