Cultura | Ricardo Vilca |

Alguien no muere mientras se le recuerda

Al cumplirse diez años de la partida del maestro Ricardo Vilca la comunidad se dio cita en un emotivo homenaje que tuvo lugar en el Centro de Arte Joven Andino, y en el que curiosamente no estuvo ninguna autoridad presente.

Un 19 de junio de 2007 el maestro Ricardo Vilca dejaba el mundo terrenal para convertirse en un recuerdo que dejaría una huella imborrable en todos los jujeños y sobre todo en aquellos que tuvieron la oportunidad de compartir con él su obra.

Entre esos afortunados nos encontramos con el profesor Javier Soria, quien desde que se fue su maestro lleva a cabo homenajes en su honor junto a sus alumnos, para rescatar ese impresionante legado musical que Ricardo Vilca dejó.

Ayer, a diez años su partida, no fue la excepción. Sus alumnos lo acompañaron en un Homenaje que tuvo lugar en el Centro de Arte Joven Andino con un marco de público que superó las expectativas. No había más sillas y la gente seguía llegando aunque sea para poder disfrutar parados de esta presentación especial.

Entre las más emotivas interpretaciones se disfrutaron “La llamita”, “Plegaria de Sikus y Campanas”,  “Quebrada de Sol y de Luna” y la obra maestra “Guanuqueando”, que fue coreada por la multitud.

Familiares de Ricardo se hubieran sentido muy honrados de poder compartir esta velada pero probablemente no recibieron la información. Aparentemente las autoridades tampoco se enteraron porque no estuvieron presentes.

En un acto sencillo pero cargado de simbolismos vimos como los artistas como Ricardo que trascienden por su obra se mantienen vigentes gracias a la memoria de la gente, de quienes saben reconocer lo valioso de conectarnos con aquellos que pasaron por la vida marcando un camino.

Ricardo sin duda fue y será un referente del folclore nacional que merece ser recordado por la invalorable contribución a nuestra cultura. Conocido como el artesano del silencio, su música mantiene esa capacidad de contarnos mil historias y trasladarnos a distintos lugares de la Quebrada y Puna con sus sonidos.

 

 

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