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Quebrada y Puna apuestan a un "Turismo de inmersión"

Con el objetivo de generar el desarrollo local y revitalizar una actividad turística con permanencia en los lugares y que deje recursos más allá de visitas fugases, comunidades del norte de la provincia impulsan proyectos gestionados por habitantes del lugar y con modalidades distintas de las convencionales aplicadas por agencias y el propio gobierno.

En los últimos años las propuestas turísticas implementadas por el gobierno provincial no han resultado del todo efectivas, ello se refleja en las cifras de baja ocupación hotelera, a nivel general, que preocupa a empresarios hoteleros y a funcionarios. Sin embargo, existen comunidades de Quebrada y Puna, que se encuentran desarrollando un turismo distinto, en actividades, sitios y experiencias, al que se ofrece convencionalmente en los puntos centrales.

Natalia Lamas, Coordinadora de Turismo Rural Comunitario dependiente de la Secretaria de Turismo, explicó a Jujuy al Momento que esta forma diferente de entender y plantear el turismo resulta del interés e impulso que la actividad cobro en el año 2005, y que se extendió progresivamente hasta la actualidad, incluyendo cerca de 45 comunidades. Entre los aspectos distintivos se encuentran, la experiencia que vive el turista al estar en contacto directo con las prácticas y costumbre ancestral guidas por los propios lugareños.

El objetivo principal es proponer a los viajantes permanecer en los sitios, ofrecer una serie de actividades que son las propias de la cotidianeidad del lugar. De esta manera, la participación en la preparación de comidas regionales, arreo de animales de cría, trabajo en los telares, se complementan con recorridos extensos por caminos conocidos solo por los caminantes de la zona. La diagramación de una grilla de actividades participativa es lo que permite al viajante pernoctar, lograr la permanencia y de esta manera obtener mayores recursos.

Entre las localidades pioneras de esta propuesta, se encuentran San Francisco de Alfarcito y Valle Colorado,  las cuales tuvieron un efecto contagio llamando la atención de Rinconadilla, Sausalito, Santa Ana, Caspala, Cusi Cusi, Orosmayo y Coyaguayma. De esta manera se fueron sumando prograsivamente distintas familias de cada sitio, llegando a conformar en el año 2009 la Cooperativa “Espejo de Sal”, que contiene a estos microemprendiminetos para trabajar de forma coordinada en cuanto a mejoras en los servicios y capacitaciones de manera que la actividad pueda extenderse y adquirir mayor calidad.

Si bien estos proyectos turísticos han tenido un crecimiento en el norte de la provincia, desde la coordinación de Turismo Rural Comunitario prevén generar estas prácticas, a partir de esta año, en la región de las Yungas  y Valles, en Calilegua, Palmasola, El Fuerte, Libertado General San Martin, y así activar circuitos  para esta zona, que actualmente presenta escasa explotación.

Respecto a lo que estas propuesta de turismo ha generado, se plantea que en las distintas localidades en que se implementó, además de los ingresos que generan para las familias del lugar por los servicios brindados, también ha dado un impulso a la producción de productos autóctonos local, de tejidos, quesos, leche, carne de llama, artesanías. Otro aspecto fundamental es la formación de técnicos que operen estos destinos, abriendo posibilidades de fuente laboral para los jóvenes de estos sitios.

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