Pero no fue una protesta más.
A la preocupante situación que atraviesan por la condición de sus campos y sembradíos se suma la presencia de una avioneta de procedencia desconocida que “desarmó” las últimas lluvias y tormentas que llegaron a la región.
“Ayer a mediodía fue el colmo de los colmos: había llegado la última amenaza de lluvia que quedaba del sur, que siempre llega, pasó la avioneta, tiró algo en las nubes y en cuanto pasó dejó de tronar y de caer las pocas gotas que lo hicieron. Anteayer había alerta naranja en la región, alrededor llovió, pero es sorprendente que en Palma Sola no”, dijo Delia Limache, productora de la localidad.
Las autoridades les piden relevamientos, el Ministerio de la Producción les llevó 10 tanques de 1.200m litros de agua para más de 300 productores (hace dos meses) y las notas que presentaron al gobierno pidiendo ayuda aun no fueron contestadas. Hace cinco días no tienen agua para beber, y si no llueve, no habrá agua en arroyo Santa Rita, con el que se proveen.
La falta de agua incluso les ganó un apodo: “jardineros” ya que no riegan sus campos con mangueras o arroyos, sino con baldes, por la escasez de agua.
“La mitad de la población productora propietaria de tierras se fue al sur a cosechar manzanas, a las plantaciones de olivos o de uvas, y cuando eso termine, en dos meses, volverá y aterrizarán en la desolación. Este año no hubo producción de cítricos cuando nos caracterizamos por ser una zona citrícola. Llegamos a pensar que este es su objetivo: sacar a la población que vive trabajando en los campos porque hay un gran político, muy conocido, y seguramente cuando vengan a recorrer (la zona dirán): “vamos a comprar los campos, que está la gente aburrida, vamos absorbiéndolos”.
Crece el conflicto por la falta de agua en Palma Sola