No hay estudio de opinión que refleje que nuestro país se ha convertido en una olla a presión, fundamentalmente en los jóvenes que ya no alcanza con ver a Ezeiza como la única salida.
Los jóvenes marcan un rumbo que la política no entiende
Hay algo que está muy claro, el hartazgo social es elocuente, la sociedad en su conjunto está manifestando esta sensación, pero en los sectores más jóvenes el sentimiento de desesperanza es absolutamente abrumador.
Hay muchos que se quieren quedar, y otros muchos que no se pueden ir, y entre los que no pueden migrar esta el mayor hartazgo.
Hoy, Javier Milei se lleva el 60% de los electores menores de 30 años, y esa franja etárea va creciendo, incluso algunos se atreven a decir que el apoyo mayoritario a Milei ya está alcanzando el sub-35.
“Esto está cada vez peor”, “estamos viviendo un momento caótico”, “vivir hoy es muy difícil, está todo prendido fuego”, “la Argentina está muy mal, fundida, no hay salida”. Estas son apenas unas cuantas expresiones que surgen de los focus groups que vienen realizando distintos estudios de opinión pública, esto se manifiesta fundamentalmente entre los más jóvenes, sin distinción de bandería política.
A esto hay que sumarle la sensación de incertidumbre, expresión que viene asociada directamente con la sensación de caos, pero quizás lo más alarmante es la falta de esperanza, los jóvenes entienden el futuro en argentina no existe, que van a pasar muchos años para que Argentina sea un país medianamente razonable.
Para muestra también vale decir que el índice de confianza en el Gobierno que mide la Universidad Torcuato Di Tella arrojó en la última medición de marzo un valor de 1,18 puntos en una escala de 1 a 5. Otra vez, uno de los más bajos de la serie histórica. Se encuentra, además, 22% por debajo del de hace un año y es 40% menor que el valor de diciembre de 2019.
Muchos sociólogos entienden que está apareciendo un fenómeno similar a la cultura rupturista que surgió en la Inglaterra de finales de los 70 como fruto de la angustia y el desasosiego. Síntomas similares a La Argentina de hoy.
En aquellos años, los jóvenes ingleses manifestaban una gran disconformidad con la situación imperante en el reino, estamos hablando de los albores de lo que hoy denominamos globalización.
Estamos hablando del surgimiento de la cultura punk, a fines de los años 70, con nacimiento en Inglaterra, y luego extendida a toda Europa.
Fue una corriente cultural y musical hija de la decepción y la frustración. Los jóvenes enojados y abrumados por la falta de oportunidades se apropiaron de la consigna determinantes en aquel momento, “No hay futuro”.
Con música y arte los jóvenes de entonces atacaban al sistema, aunque uno de los valores centrales en la cultura punk es el nihilismo, es decir, no creer en nada.
En Argentina a un sector creciente de los ciudadanos le está costando mucho encontrar en qué creer. Ante una economía que les da cada vez menos acceso y una política que todavía no logra reconectar con ellos, lo que emerge es el vacío.
Una nueva generación de argentinos está surgiendo, sin acotarse a formas o estructuras pre establecidas, y son esos los argentino que la política no logra conquistar, simplemente porque no saben cómo porque son incapaces de entender qué les está pasando a los jóvenes por la cabeza.
En Europa demoraron en entenderlos, pero siempre hubo alguien que fue capaz de hacerlo.

