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Un aliado de Milagro Sala interviene el PJ

El kirchnerismo residual de Jujuy logró vía operación política lo que no pudo en las urnas: la intervención del partido justicialista provincial. El interventor, un ex gobernador de Mendoza que propició la llegada de la Tupac Amaru a esa provincia. 

Un grupo de dirigentes identificados con el Frente Para la Victoria hasta el 10 de diciembre pasado – momento en que comenzaron a renegar del liderazgo de Cristina Kirchner después de una década de cobijarse bajo su paraguas político – tocó la puerta de antiguas amistades en Buenos Aires para discutir la posesión del sello partidario.

Se trata de legisladores casi desconocidos para el electorado, pese a que llevan varios años sosteniéndose en cargos públicos.

Sus principales exponentes son el polémico empresario Rubén Rivarola y el ahijado político del ex gobernador Eduardo Fellner, Javier Hinojo.

A través de contactos con el ex candidato presidencial Daniel Scioli y el ex gobernador sanjuanino José Luis Gioja – aliado de Fellner – consiguieron una resolución que dispone la intervención del PJ Jujuy utilizando como argumento la alianza de sus nuevos conductores con el gobernador Gerardo Morales.

Lo curioso es que los artífices de la intervención dispusieron que el nuevo titular del PJ Jujuy sea un antiguo aliado político de Milagro Sala, el ex gobernador de Mendoza Celso Jaque.

Jaque fue quien avaló el ingreso del modelo Tupac a la provincia cuyana, hacia el final de su gestión, cuando la filial mendocina de la organización creada por Milagro Sala comenzó a recibir importantes flujos de dinero para la construcción de viviendas y contención social.

Según denunció hace poco más de una semana el programa Periodismo Para Todos, el devenir de la Tupac mendocina fue similar al de su versión original: administración poco transparente del dinero público y denuncias judiciales que auguran un futuro de prisión para sus líderes de esa provincia.

Con esos antecedentes llegará Jaque a Jujuy para hacerse cargo de las aspiraciones políticas de Hinojo, Rivarola y sus séquitos.

La pelea por el PJ Jujuy tiene como trasfondo las elecciones legislativa de 2017.

El kirchnerismo residual es consciente de que sus figuras no reúnen consenso en las urnas: la gente no los vota.

Por eso, el sello del justicialismo se hace imprescindible para aumentar sus posibilidades de sobrevivir al vencimiento de sus actuales mandatos.

Numerosos diputados y dirigentes ignotos se alegraron con la noticia de la intervención. El objetivo sigue siendo el mismo de hace décadas: mantener el sello para seguir viviendo del Estado.

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