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Macri, a la ofensiva, lució más sólido en el segundo debate

Aunque hubo más críticas que propuestas, los principales candidatos lograron polarizar el segundo debate presidencial en el que las acusaciones cruzadas por corrupción y errores de gestión produjeron altisonantes declaraciones; el presidente golpeó de principio a fin con las causas judiciales emblemáticas que involucran al kirchnerismo, mientras que Fernández alternó moderación con indicadores económicos lapidarios.

  • Pasó el segundo debate presidencial y los principales candidatos, Mauricio Macri y Alberto Fernández, acapararon la atención.
  • Hubo acusaciones y chicanas entre ambos candidatos, aunque el presidente manejó mejor los tiempos y la oportunidad para levantar el tono.
  • Fernández contratacó por el costado más débil de la actual gestión: la economía.
  • Los otros: Espert hábil y locuaz, Lavagna sensato y técnico pero sin fuerza, Gómez Centurión diagnóstico fino y dificultades de expresión, y Del Caño hablándole al 2,88% que lo votó.

La mejor descripción del segundo debate presidencial posiblemente no haya salido de analistas ni de periodistas, si no de uno de los participantes.

José Luis Espert, desde uno de los seis atriles ubicados en el salón de actos de la facultad de derecho de la UBA, dijo estar viendo “cómo se tiran misiles el señor presidente y el principal candidato de la oposición”.

En la previa, se esperaba que eso pase. Mauricio Macri (Juntos por el Cambio) y Alberto Fernández (Frente de Todos), no defraudaron.

Sus propuestas fueron escasas: el presidente actual anunció que los créditos UVA para financiar viviendas que entramparon a buena parte de la clase media, dejarán de ajustarse por inflación y lo harán en función del aumento de salarios, algo que Roberto Lavagna, candidato a presidente de Consenso Federal, celebró. En el mismo rubro, Fernández dijo que creará el ministerio de la vivienda. También propuso la creación de un consejo de seguridad que estudie “sin facilismo” la política criminal en el país.

Fue lo poco que se pudo rescatar en materia de políticas de estado proyectadas para quienes definirán la presidencia en una semana.

Los momentos más fuertes del debate pasaron por la estrategia dialéctica agresiva que propusieron ambos.

Allí se vio un trabajo más integral del presidente actual, quien aprovechó sus 13 minutos distribuidos en dos horas de forma más eficaz: se presentó con una chicana diciendo “yo no cambié”, en alusión a la pelea y posterior reconciliación entre Fernández y el kirchnerismo, al tiempo que aseguró tener un candidato a vicepresidente “que puede poner la cara”, en relación a la poca participación en la campaña de Cristina Fernández de Kirchner, compañera de fórmula de Fernández. Esto último, obedece al supuesto rechazo que la figura de la ex presidenta genera en cierto sector del electorado.

Fernández devolvió gentilezas, diciendo en su primera intervención que un presidente no debe firmar decretos que favorezcan a sus hermanos, en referencia a la ley de blanqueo de capitales no declarados y ubicados en el exterior del país, norma que en 2016 Macri modificó por decreto habilitando la posibilidad de que sus parientes también se beneficien con la medida, algo que los legisladores habían prohibido de forma expresa.

Tras la ronda de presentación, los cuatro ejes temáticos fueron: 1) seguridad; 2) empleo, producción e infraestructura; 3) federalismo, calidad institucional y rol del estado; 4) desarrollo social, ambiente y vivienda.

Allí fue dónde Macri rememoró la expresión popular que reza: “el que pega primero pega dos veces”, y no paró de asestar datos escogidos cuidadosamente para transformarlos en acusaciones hacia su adversario.

  • Seguridad: “cuando Alberto Fernández fue jefe de Gabinete llegamos a importar 20 mil kilos de efedrina, hoy importamos 20”.
  • Empleo: “para generarlo hay que desarrollar el país, hacer obras, pero ellos robaban la plata de las obras. No lo digo yo, si no los jueces que condenaron a De Vido y a Jaime”.

Fernández replicó las acusaciones con una polémica referencia a Franco Macri, el padre fallecido del presidente.

“Usted con el clan Macri, ¿no vio la corrupción de la obra pública?. ¿No vio la corrupción de su familia? Después nos contó cuando su padre murió que él era el responsable. Hablemos en serio, Presidente, a mí no me va a correr", dijo el candidato del Frente de Todos. “Usted con el clan Macri, ¿no vio la corrupción de la obra pública?. ¿No vio la corrupción de su familia? Después nos contó cuando su padre murió que él era el responsable. Hablemos en serio, Presidente, a mí no me va a correr", dijo el candidato del Frente de Todos.

Eso le dio pie a Macri para redoblar la apuesta.

“Es de muy mal gusto hablar de una persona que no está. Pero claro, teniendo que tapar 51 contratos por 2 mil millones de dólares para Baez, con una empresa inexistente, o los departamentos de Muñoz, las valijas de Antonini Wilson, o los bolsos de López, o la efedrina. Como decía Espert, es difícil creer que usted no vio nada, lo vio Lavagna desde el otro lado de la calle y usted en la oficina de al lado, dice que hubo un descuido ético de Néstor y Cristina. Es imposible de creer”, devolvió el presidente, en el punto más álgido de la noche. “Es de muy mal gusto hablar de una persona que no está. Pero claro, teniendo que tapar 51 contratos por 2 mil millones de dólares para Baez, con una empresa inexistente, o los departamentos de Muñoz, las valijas de Antonini Wilson, o los bolsos de López, o la efedrina. Como decía Espert, es difícil creer que usted no vio nada, lo vio Lavagna desde el otro lado de la calle y usted en la oficina de al lado, dice que hubo un descuido ético de Néstor y Cristina. Es imposible de creer”, devolvió el presidente, en el punto más álgido de la noche.

Los medios acreditados en la facultad de derecho de la UBA reflejan que el entredicho generó un roce posterior, durante el primer corte, en el que el presidente le habría recriminado a su adversario la alusión a su padre.

Fernández, por su parte, mantuvo una moderación nítidamente mayor en el tono en relación al primer debate, aunque profundizó con las debilidades de la gestión Macri en materia económica.

“Se habló mucho de mi (dedo) índice, prefiero que hablemos de los índices de pobreza, inflación y desocupación”, reiteró Fernández.

“Macri anunció pobreza cero y la multiplicó, pero hizo algo más grave: multiplicó el hambre”, insistió Fernández.

Además, enumeró cifras. “La Argentina hoy tiene la tasa de desempleo más alta de los últimos 15 años, Macri "uberizó" a los empleados, y así el empleador se quita obligaciones y el empleado pierde derechos. Hemos perdido trabajo porque la economía no para de caer. Se cerraron 43 PyMES por día. La capacidad instalada se usa sólo en un 60%”.

Allí, el candidato favorito a ganar las elecciones después de las primarias buscó coincidir con Roberto Lavagna, virtual rival el 27 de octubre, en el fracaso de las políticas económicas de la actual gestión.

La respuesta de Macri pareció nuevamente mejor ensayada.

“Es indignante escucharlos hablar de pobreza, no les creo nada. Gobernaron 24 años y la única idea para atacar la pobreza que tuvieron fue ocultarla”, dijo en relación a la manipulación de estadísticas durante la gestión K. Macri también recordó que el decreto para modificar el funcionamiento del organismo fue firmado por Alberto Fernández, en su condición de jefe de gabinete, bajo la presidencia de Néstor Kirchner.

“Son lo mismo”, remarcó el presidente.

Cuatro candidatos más en el salón

Aunque la polarización del debate fue notable, Roberto Lavagna (Consenso Federal), José Luis Espert (Despertar), Nicolás Del Caño (FIT) y Juan José Gómez Centurión (NOS), tuvieron intervenciones conceptual y cualitativamente valiosas en distintos pasajes del debate.

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Por caso, durante el eje Desarrollo Social, Lavagna consignó que los últimos dos gobiernos confundieron ayuda social con entrega de planes, e insistió con la necesidad de ligar esos recursos a la formación profesional para el trabajo.

Sobre el cierre dijo que durante el debate se sintió “crujir” al actual sistema político y propuso tres principios para el próximo gobierno, más allá de quien gane: nadie tiene todo el poder, debe haber diálogo aún defectuoso y el crecimiento debe ser lo mínimo y básico de todas las fuerzas políticas. “los argentinos lo merecemos, particularmente los más jóvenes. Viva la patria”, expresó.

Gómez Centurión, pese a que evidenció por segunda vez falta de entrenamiento para el formato que ya todos conocían, fue agudo al señalar algunos datos de la realidad. Se notó cuando hizo referencia a la problemática que genera la corporación política “mantenida por un grupo de argentinos que se dedican a trabajar”. Describió al kirchnerismo como una “cleptocracia” y acusó a Cambiemos de haber colaborado para dilatar el avance de la justicia sobre la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, apuntando contra el candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio, Miguel Ángel Pichetto, quien fue clave para evitar el desafuero de la actual senadora.

Del Caño, aunque siempre se muestra rígido en función de las ideas de la izquierda ortodoxa, señaló con claridad una realidad, la de los trabajadores agrupados en municipios y reparticiones del estado en condiciones de precariedad, percibiendo planes sociales como salario, en una suerte de bolsa de empleo encubierta.

Espert, por su parte, volvió a ser el más lúcido para comunicar. “El gobierno kirchnerista fue una asociación ilícita ¿Usted no vio nada?”, provocó al ex jefe de gabinete k Alberto Fernández, forzando un polémica frase de este. “Puedo darle clases de decencia”, fue la controversial respuesta.

Los cierres

“Habrán visto que el kirchnerismo se puso más agresivo en los últimos días, eso es por lo que estamos haciendo, Vamos a dar vuelta, no sólo la elección, si no la historia”. Mauricio Macri. “Habrán visto que el kirchnerismo se puso más agresivo en los últimos días, eso es por lo que estamos haciendo, Vamos a dar vuelta, no sólo la elección, si no la historia”. Mauricio Macri.

“Un día llegaron los genocidas, se cargaron de muertos a la Argentina, vino Martínez de Hoz, la guerra, después la inflación, el corralito el default. Y un día llegamos con Néstor y Cristina, y pusimos a la Argentina de pie. Pero después llegó Macri, y acá estamos de vuelta, empezando otra vez. Vamos a ponernos de pie”. Alberto Fernández. “Un día llegaron los genocidas, se cargaron de muertos a la Argentina, vino Martínez de Hoz, la guerra, después la inflación, el corralito el default. Y un día llegamos con Néstor y Cristina, y pusimos a la Argentina de pie. Pero después llegó Macri, y acá estamos de vuelta, empezando otra vez. Vamos a ponernos de pie”. Alberto Fernández.

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