Con las primeras horas del ocaso, desde cualquier esquina del encantador Yavi se podía escuchar a la lejos como las Doctrinas con sus lamentos iban llegando de a poco hasta la Iglesia.
Semana Santa en Yavi: Impactantes escenas de fe y el canto de las Doctrinas
Las Doctrinas se convocan cada Viernes Santo en la localidad de Yavi para entonar la lectura de la Pasión de Cristo y elevan sus cantos con un profundo lamento que conmueve hasta las lágrimas.
Mientras tanto, dentro del templo una mujer presurosa terminaba de poner los bancos sobre las paredes laterales. Y un servidor daba los últimos retoques a la enorme estructura que simboliza El Gólgota.
El Cristo fue prolijamente acomodado, un sepulcral silencio, ojos llorosos, flores acomodadas en las barandas de madera, y un sinfín de emociones en el interior de una Iglesia que resguarda más de 300 años de fe y cultura.
Una a una fueron entrando las Doctrinas, sus cantos llenos de lamento y dolor se mezclaban en el incienso. El humo formaba una nube que también se unía al canto de los fieles.
Hasta el más duro sentía cómo se aflojaba el cuerpo con el lamento de las doctrinas.
Así fue llegando la noche y todo se preparaba para la celebración litúrgica. Los monaguillos se acomodaron en los laterales del altar, un muy joven sacerdote agitaba el incienso y el celebrante frente al altar comenzó con la lectura de la pasión.
Hasta que finalmente el sacerdote ocupo el histórico púlpito, justo frente al Cristo Crucificado, rezando acompañaba cada movimiento que el servidor realizaba para bajar del madero al Crucificado.
El camino del Vía Crucis lo marcaba el sepulcro, y justo atrás la Virgen de los Dolores, llevada por las lloronas vestidas de blanco y con el pelo cubriéndole el rostro.
Todo el pueblo acompaña el Vía Crucis, hasta algunos cineastas y documentalista intentaban registrar el dolor de las lloronas y las doctrinas.
Es imposible no conmoverse ante semejante muestra de fe, en cada letanía está el ruego y el dolor de generaciones que luchan para defender su cultura frente a un mundo que avanza veloz en la nueva lógica globalizante.
Con el Vía Crucis terminado, todos de nuevo en la Iglesia, en el sepulcro el muerto y su Madre, de luto, justo a su derecha, y las doctrinas perforan la fría noche yaveña.
Todos saben que Jesús resucitará, y para ese momento las lágrimas se secarán con la luz del cirio que anuncia la Buena Nueva.

