Vecinos de la calle Santa Catalina, en el barrio Alto Gorriti en San Salvador de Jujuy, expresaron su profundo malestar por el grave deterioro de la arteria, que permanece sin pavimentar y cubierta de ripio y piedras, una situación que se agrava notablemente durante los días de lluvia.
Según relataron, cuando se registran precipitaciones la calle se transforma en un verdadero río, lo que impide la circulación tanto de vehículos como de peatones. “El agua sube hasta las veredas, no se puede cruzar ni caminar”, señaló un vecino del sector, quien remarcó que el problema lleva más de 45 años sin solución.
El reclamo se vuelve aún más grave porque, de acuerdo a lo manifestado, los frentistas pagaron hace años el pavimento a la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, cumpliendo con todos los requisitos exigidos en su momento. “Se pagaron las bolsas de cemento por frente de cada casa, tenemos los recibos y los comprobantes, pero la obra nunca se hizo”, aseguró.
La situación afecta especialmente a adultos mayores y niños, ya que muchos estudiantes deben transitar por la zona para asistir a la escuela. Con el inicio del ciclo lectivo cada vez más cerca, los vecinos temen que el problema se vuelva aún más crítico. “Cuando llueve no pueden bajar por acá, ni siquiera por las escaleras. Es peligroso”, advirtieron.
Además del mal estado de la calle, los residentes denunciaron que los vehículos sufren roturas constantes debido a las piedras sueltas y al desgaste del terreno. “Pagamos los impuestos para que las calles estén en condiciones, pero acá jamás se cumplió”, reclamaron.
A esto se suma otro foco de preocupación: un terreno baldío con abundante maleza ubicado frente a las viviendas, que nunca es limpiado por sus propietarios ni recibe intervención municipal. “Los yuyos están altos, se llena de mosquitos y si no lo hacemos los vecinos, nadie viene”, indicaron.
Pese a haber presentado numerosas notas y pedidos formales, los habitantes de la calle Santa Catalina aseguran que no obtuvieron respuestas de las autoridades. “Mi abuelo reclamaba antes y ahora sigo yo. Ya son dos generaciones esperando una solución”, lamentó el vecino.
Desde el barrio esperan que la presente gestión municipal retome el reclamo histórico y concrete finalmente una obra que consideran básica y necesaria para garantizar la seguridad y la calidad de vida de quienes viven en la zona.

