- Hay oficios antiguos que todavía persisten, uno de ellos es el de lustrador de calzados.
- El mismo es realizado a plena luz del día y no es del todo bien retribuido.
- Germán Giménez, es un jujeño que lo ejerce y contó su historia.
“Desde chico lustro botas porque mis padres no tenían para darme lo que yo quería. Hay días buenos en los que llego a juntar hasta $20.000 y días que sólo hago $2.000 o a veces nada, esto es para sobrevivir", confiesa Germán Giménez, un hombre adulto, sentado en una de las emblemáticas sillas de madera y cuero, en las afueras de un supermercado ubicado en la calle Alvear.

