Su carrera deportiva terminó bastante rápido. En Londres 2012 fue campeona olímpica de 100 metros y a sus 15 años de edad la lituana anunciaba un futuro prometedor, pero su realidad cambió. En Río 2016 la nadadora quedó séptima y después de dos años decidió retirarse.
Antes de realizar esta original medida, generó una publicación en redes sociales en la que destacó: "Es crucial que sigamos actuando: difundiendo información veraz, ofreciéndonos como voluntarios, protestando, donando y presionando a nuestros gobiernos para que tomen medidas".
Aun, así no sólo eligió las redes para mostrar su postura, sino que además fue más allá y se grabó nadando frente a la embajada rusa en Vilnius, la capital de su país, en medio de un lago teñido de color rojo. Su objetivo era mostrarse nadando en sangre tratando de plasmar las consecuencias de la invasión de Rusia a Ucrania y las vidas que se llevó.
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