Durante años, se reciclaron estas promesas pero las soluciones para el nosocomio cabecera de Perico nunca llegaron.
“Lo que pretendemos es contener la demanda en el lugar de origen y para eso este tema de bienes de capital que se ha hecho la compra con fondos propios del hospital tanto del presupuesto como de lo autogestionado, no hace más que justificar el rumbo que tenemos de pensar que Perico con todas sus influencias pueda tener las necesidades satisfechas”, expresaba Mario Fiad quien en aquel momento era el ministro de Salud de la provincia.
A su turno, Gerardo Morales decía: “En un año y seis meses de gestión estamos trabajando para recategorizar este hospital”.
Años más tarde, el propio gobernador remarcaba: “ le pedí al ministro que el semestre que viene compráramos el tomógrafo para Perico, con eso creo que vamos a tener un hospital en serio con todo tipo de prestación para que la gente se atienda acá y no tenga que ir a los hospitales de la capital”.
Estamos desarrollando proyectos en El Pongo que es un legado que todos los recursos de la producción tienen que venir al hospital. Estamos desarrollando proyectos en El Pongo que es un legado que todos los recursos de la producción tienen que venir al hospital.
“Luego vamos a inaugurar los otros consultorios”, señalaba el mandatario.
El actual titular de la cartera sanitaria Gustavo Bouhid, en el marco del “Plan estratégico de salud”, también anunciaba la colocación de un tomógrafo computado para emergencias en el Hospital Arturo Zabala de Perico.
La misma promesa llegó este mismo año en el Comité Operativo de Emergencias con declaraciones de Gastón Morales y del propio gobernador.
Vecinos enojados por anuncios que no se concretan en el Hospital Zabala
La ciudadanía periqueña se cansó de anuncios y promesas que nunca se cumplen e hizo público su malestar.
“Se ha hablado tanto de la parte política, promesas, compromisos, proyectos pero nunca se hizo realidad”.
“Nos han venido mintiendo durante años y es una falta de respeto”.
“Hace cuantos años nos dicen que íbamos a tener el quirófano, el tomógrafo, y la sala de terapia intensiva. Fueron anuncios que se repitieron pero nunca llegaron”, fueron los contundentes reclamos de los vecinos de la ciudad tabacalera.
Una vez más, el gobierno peca de una de sus malas costumbres y que repitió durante toda la gestión, la fiebre anuncialista.