- La salida de Joaquín Millón Quintana de la Oficina Anticorrupción marcó el fin de una etapa en la que el desempeño del organismo fue duramente cuestionado.
- Hubo numerosos casos donde la intervención de la OA fue una incógnita pese a que podría haber indagado profundo en situaciones cuanto menos sospechosas.
- Con el cambio de autoridades, comenzaba a perfilarse una nueva forma de trabajo que dista mucho del rol pasivo que evidenció la oficina durante la primera gestión de Morales.
- Sin embargo, el gobierno dispuso una designación de última hora para que todo siga igual.
El paso sin pena ni gloria de Joaquín Millón Quintana por la Oficina Anticorrupción se caracterizó por un gran número de hechos polémicos que jamás fueron investigados. Siempre que se trataba de un caso que salpicaba al gobierno de Morales, el organismo miraba para otro lado.

