Como si el contexto actual no fuera complicado, se están registrando casos de denuncias de persecución e intentos de desalojos por parte del municipio capitalino.
Nuevo reclamo de vendedores ambulantes
Roxana, una vendedora ambulante ubicada en las afueras del Hospital Pablo Soria, expuso que la Municipalidad no le permite quedarse allí, pese a que está ubicada en ese sector desde hace casi 30 años.
Su pareja, titular del permiso, tiene una discapacidad. Según la normativa, deberían tener prioridad para el reempadronamiento, pero Roxana denuncia que "lo tienen de acá para allá" sin darle una solución concreta.
Marcó que a pesar de tener el permiso de 2024, este año se les niega la renovación sin un argumento claro, más allá de la orden de "despejar" el frente del hospital. Al correrla apenas unos metros de su lugar habitual hacia la otra vereda, el flujo de gente cae drásticamente. "No vendo nada", aseguró la trabajadora informal.
El municipio le sugiere que se traslade hacia la zona de la calle Lavalle, pero Roxana advirtió que ese sector ya está colapsado de vendedores y el amontonamiento es peor que donde ella está ahora.
Para cerrar, enfatizó en que quiere pagar y estar en regla. El problema no es la tasa municipal, sino la falta de un permiso que le permita trabajar con dignidad sin ser hostigada cada "dos por tres".