La mujer, de 43 años, aseguró sentirse completamente desprotegida y apuntó directamente contra el magistrado. “Siento que me soltaron la mano. Si algo me pasa, responsabilizo al juez Fernández. No tengo custodia policial y vivo con miedo”, expresó, remarcando que actualmente se encuentra escondida junto a sus hijos, uno de ellos menor de edad.
El acusado, un hombre de 46 años, había sido detenido el pasado 21 de diciembre en su domicilio de Lozano, tras una denuncia realizada en la Seccional Nº 54 de Yala. Sin embargo, en plena feria judicial, el juez de Control habilitado resolvió otorgarle la libertad, disponiendo únicamente una restricción perimetral de 500 metros, mientras la causa continúa.
La denunciante sostuvo que la resolución judicial resulta inexplicable, especialmente en un contexto provincial marcado por altos índices de violencia de género y femicidios. “Liberaron a una persona extremadamente violenta. Ahora yo tengo que vivir con miedo, rogando que no nos mate”, afirmó.
La mujer también cuestionó el tratamiento que recibió al momento de denunciar los hechos. Relató que en la dependencia policial no se consignó la totalidad de lo que narró, pese a haber permanecido más de dos horas declarando entre llantos. “Cuando leí la denuncia, no reflejaba ni una mínima parte del calvario que viví”, denunció.
Entre los elementos aportados a la causa se encuentra una grabación de audio en la que el imputado profiere amenazas directas y explícitas, además del envío de una imagen de un arma de fuego por WhatsApp.
En uno de los mensajes, el hombre advierte que matará a sus hijos y luego se suicidará, afirmando que “no será la primera ni la última vez que pase algo así en Jujuy”.
Pese a la gravedad de ese material probatorio, el acusado fue imputado únicamente por “lesiones leves”, y no por amenazas coactivas agravadas por el vínculo ni por mediar violencia de género, lo que generó fuertes cuestionamientos.
La víctima destacó que el único acompañamiento real lo recibió por parte del Consejo Provincial de la Mujer, que le brindó contención y asesoramiento, tanto a ella como a sus hijos. No obstante, insistió en que la Justicia la dejó sola.
Mientras tanto, la mujer continúa esperando protección efectiva, temiendo que la decisión judicial tenga consecuencias irreversibles. “Hoy estoy viva de casualidad”, concluyó.