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Milei avanza en negociaciones clave con Macri

El presidente se encuentra en una fase de negociación estratégica que podría definir el rumbo político del país en los próximos meses. Ante la posibilidad de un acuerdo con Mauricio Macri y Patricia Bullrich, se descarta la idea de reemplazar a algún ministro del Gabinete, mientras se mantiene firme en la batalla fiscal contra los gobernadores.

El propósito de este pacto político con Macri y Bullrich es la unificación de los distintos bloques de la Cámara de Diputados, en lugar de ser interpretado como una incursión del PRO en los distintos niveles del gobierno. Aunque existe la posibilidad de que ciertos miembros del PRO, como Guillermo Dietrich, ocupen cargos en el Palacio de Hacienda, esto no implica un acuerdo directo entre el presidente, Macri y Bullrich, ni tampoco que el exministro de Transporte sea nombrado como parte de dicho pacto.

Fuentes cercanas al presidente han asegurado que los cargos vacantes, como los de ANSES o la Secretaría de Minería, serán ocupados por técnicos, y en caso de que estos técnicos tengan afiliación política, no se considerará como un intercambio político por cargos. Según las fuentes consultadas, Milei ha rechazado estas especulaciones. El acuerdo entre la Libertad Avanza y el PRO se encuentra en una etapa incipiente. Sin embargo, el presidente espera que Macri y Bullrich lleguen a un consenso sobre los roles que cada uno desempeñará en relación al gobierno. La disputa por el liderazgo del PRO entre ambos es un factor que desea evitar que afecte los futuros vínculos entre ambos partidos.

A su llegada a Buenos Aires, el jefe de Estado tiene previsto reunirse, en encuentros individuales, tanto con Macri como con Bullrich. Posteriormente, en caso de que se concrete el acuerdo, los tres líderes políticos harían el anuncio correspondiente. Este acuerdo, principalmente de naturaleza parlamentaria, implicaría que el diputado Cristian Ritondo asumiría la titularidad del interbloque, mientras que Martín Menem se mantendría como presidente de la Cámara Baja. Tras la crisis desencadenada por la caída de la Ley Ómnibus, el presidente ha tomado una decisión política contundente: no realizará cambios en el Gabinete, a pesar de la eventualidad del acuerdo con Macri y Bullrich.

No obstante, ha encomendado a su asesor Santiago Caputo la tarea de revisar minuciosamente el organigrama del Poder Ejecutivo con el fin de identificar aquellos resortes de poder que aún están ocupados por sus antiguos aliados. Con la ANSES y la Secretaría de Minería desocupadas, el presidente se encuentra en búsqueda de una estrategia para llevar a cabo una ofensiva interna que le permita remover a todos los representantes de sus antiguos socios en el Gobierno. Aunque aún no ha tomado una decisión definitiva sobre el titular del Banco Nación, Daniel Tillard, ha solicitado a Nicolás Posse, jefe de Gabinete, la información política necesaria para determinar si permanecerá en su cargo o será reemplazado. Se escuchan tres nombres con distintos niveles de aceptación: Guillermo Francos se mantendría como ministro del Interior, mientras que es poco probable que María Eugenia Vidal y Carolina Stanley asuman en la ANSES.

En relación a este último cargo, Milei ha mantenido conversaciones al respecto con la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien sugiere la opción de designar a un técnico proveniente de una lista corta de cuatro candidatos. En medio de su ofensiva contra los gobernadores que critican su programa de ajuste económico, el presidente mantiene firme su postura.

En este sentido, ha tomado la determinación de suspender todas las transferencias discrecionales, incluso si los mandatarios provinciales llevan su disputa a la justicia federal. El objetivo del jefe de Estado es que las provincias reduzcan sus gastos y aumenten sus ingresos, tal como se propone a nivel nacional, y no tiene intenciones de retroceder en esta dirección.

Ante la consulta sobre cómo enfrentará la presión de los gobernadores, ha sido claro: "Que cumplan con sus obligaciones fiscales; no les voy a enviar ni un solo peso discrecional". El acuerdo renovado entre el presidente Javier Milei y Mauricio Macri está en discusión, con distintas posibilidades de implementación y nombres de dirigentes que podrían darle forma. Ambas partes muestran disposición para avanzar, motivados por la necesidad compartida de revitalizar y fortalecer al gobierno tras el fracaso del proyecto de ley ómnibus. Reconocen que sus destinos están entrelazados más de lo que les gustaría, pero las negociaciones se encuentran estancadas por las concesiones que cada uno está dispuesto a hacer. Milei estaría dispuesto a dar un primer paso mediante la formación de interbloques en el Congreso.

Sin embargo, la facción más radical del PRO exige como garantía para ello la inclusión de dirigentes en roles con voz y voto en la toma de decisiones. Esta demanda, anticipada desde el mismo momento en que asumió la presidencia, refleja la percepción de que formar un interbloque implica compartir el gobierno. "Armar un interbloque es cogobernar", describió un dirigente del macrismo vinculado a las conversaciones, subrayando la necesidad de contar con lugares decisorios para hacerlo efectivo. Antes de regresar al país tras su gira por Israel y Roma, el presidente expresó su voluntad de "explorar un acuerdo con el PRO", destacando las coincidencias ideológicas entre el ala dura del partido amarillo y LLA, lo que hace que una "confluencia" sea considerada como algo natural. Para el Gobierno, la síntesis ideal se visualiza a través de la formación de un interbloque en la Cámara de Diputados.

Esta definición pone de manifiesto el reconocimiento de que al bloque oficialista le faltó habilidad política durante las negociaciones por la megaley, al mismo tiempo que sirve como una especie de límite: si se produce una fusión, será en el ámbito del Congreso y del Ejecutivo. Desde Roma, el presidente también defendió a uno de sus ministros, Guillermo Francos, ante las críticas del PRO, afirmando que "está más firme que rulo de estatua".

Sin embargo, por el momento, no dio indicios de estar dispuesto a prescindir de sus colaboradores más cercanos. En el macrismo, por su parte, expresan su respaldo al "rumbo" del Gobierno en sus dos primeros meses, aunque critican de manera contundente las deficiencias evidentes en la gestión cotidiana del Ejecutivo, el manejo legislativo y ciertas actitudes de Milei que tienden al autoritarismo, como los señalamientos en redes sociales a los "traidores" y a los periodistas críticos.

Estas son las bases sobre las cuales esperan realizar modificaciones desde adentro en caso de que el acuerdo se concrete. Por ello, proponen renovar a algunos ministros y funcionarios de alto rango del gabinete, sin afectar la posición de los principales referentes del Gobierno. "Milei sabe que si quiere un acuerdo, tendrá que ceder y desprenderse de algo", señalan desde el macrismo. En el macrismo, se enfatiza que la discusión "no gira en torno a cargos" y descartan la posibilidad de que los dirigentes desembarquen individualmente, tal como lo hizo Patricia Bullrich en su momento. Aunque se mencionó a Diego Santilli y María Eugenia Vidal como posibles candidatos para Interior y el cargo vacante en ANSES, ambos niegan tanto su intención de seguir el camino de la ministra de Seguridad como la existencia misma de una oferta al respecto. Lo que el macrismo busca son roles decisivos en el Gobierno como resultado de un acuerdo político más amplio.

Esta es la condición previa para avanzar en la formación de un interbloque en el Congreso, algo que también desean concretar. Recordemos que uno de los puntos clave del pacto de Acassuso entre Macri y Milei el pasado octubre fue la designación de Cristian Ritondo como presidente de la Cámara Baja, opción que finalmente fue desechada por el Presidente en favor de Martín Menem, tras explorar un posible acuerdo con el peronismo federal. Macri, aún molesto por este desenlace, podría insistir en la designación de Ritondo.

Este será uno de los temas a discutir en la próxima reunión con Milei. En el partido amarillo, la ansiedad por las negociaciones es evidente, mientras que en el Gobierno la consigna es que "no hay prisa". El expresidente tiene todo preparado para regresar del country de Cumelén. Una vez en Buenos Aires, tiene planeado realizar un recorrido por los medios afines para una serie de entrevistas. Como era de esperar, respaldará el "cambio", su término predilecto, que Milei está llevando a cabo. Sin embargo, será interesante observar si durante estas apariciones insinúa críticas hacia la gestión de sus colaboradores que se hacen de manera discreta. Paralelamente, uno de sus objetivos es retomar la presidencia del partido que fundó hace casi 20 años, en 2005. Actualmente, este cargo lo ostenta Patricia Bullrich, aunque se encuentra en licencia.

Aunque aún no se ha fijado una fecha para las elecciones internas, Macri ya está en movimiento. Durante este fin de semana, recibió a Soledad Acuña, exministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. Acuña, quien podría tener un futuro político apartado del partido amarillo, expresó que existe "muchas coincidencias, aunque algunas diferencias", con LLA. Además, señaló que la posibilidad de integrar el Gabinete depende de lo que se acuerde como espacio político. Además de Acuña, visitaron Cumelén Guillermo Dietrich, Eugenio Burzaco y Joaquín de la Torre. Macri busca generar un operativo clamor para demostrar que la mayoría de los dirigentes lo respaldan para volver a asumir la presidencia del PRO.

Probablemente Macri será el próximo presidente de Pro", afirmó Federico Angelini de manera disciplinada. Macri se enfrenta al desafío de organizar internamente su partido antes de embarcarse en un acuerdo más sólido con Milei. Además de Bullrich y Rodríguez Larreta, con quienes mantiene disputas recientes, no está claro si todo el bloque del PRO se sumará al acuerdo sin objeciones. Algunas diputadas, como Vidal, han solicitado un debate interno previo. "Dentro del PRO aún no se ha discutido el tema", expresó. "No ha habido reuniones del consejo partidario ni encuentros con los gobernadores", agregó, señalando que es un debate necesario pero no urgente. Bullrich, quien había abogado por una fusión directa, se encuentra ahora en minoría.

En su discurso, la excandidata presidencial de Juntos por el Cambio criticó a los gobernadores que antes habían respaldado su candidatura hasta octubre, acusándolos de no querer apoyar la megaley. Bullrich hoy respaldó el "proceso de cambio" liderado por el presidente Javier Milei, afirmando que el sector de la alianza Juntos por el Cambio que se oponía a avanzar.

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