En Maimará ya comenzaron a verse consecuencias de esta situación, con la reducción de las reservas hoteleras que atestiguó una empresaria del ramo en esa localidad.
Por otro lado, en La Quiaca, la trabajadora de prensa Ivana Bejarano dijo que, por la inflación, productos como el azúcar cuestan más caros en Argentina que en Villazón, lo que afectó directamente la actividad económica de la ciudad, que dependía mucho de las compras de ciudadanos de Bolivia.
Por otro lado, se redujo la cantidad de turistas que llegan a La Quiaca, por lo que esperan que con los festivales culturales y musicales que se realizarán durante estas próximas semanas esa tendencia se revierta.
“El ajuste llega, y la zona norte sigue siendo un destino más accesible que el sur o centro del país. La afluencia mermó, comparada con años anteriores, a pesar de una pandemia. Sin embargo, el 28 de diciembre en Villazón hubo un festival donde viajaron muchas personas, y se vienen los festivales. Habrá un mini carnaval para quienes no estarán en la época. Vinieron muchos residentes de otras provincias pero hay una merma en reservas, no se llega al 60%”.
En cuanto a la actividad comercial, dijo que aun hay movimiento de compradores en la frontera, “comercio hormiga, estibadores, pero mermó. Hay quejas de los “carritos de mano”, como se agremiaron, porque ven mermado el traslado de mercadería. En La Quiaca aumentó el canon de ingreso que paga un camión, se aprobaron los nuevos presupuestos e impuestos, aumentó el precio de la tarifa de taxis, el precio del combustible. La harina aumentó de precio, y es algo que se compra mucho del otro lado. El azúcar sale más barata en Villazón que en La Quiaca”.