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Una foto que muestra la distancia de Juntos por el Cambio con Morales

Muy potente la foto difundida por Juntos por el Cambio, una instantánea que muestra la unidad de la concertación y que, a la vez, deja traslucir los nuevos liderazgos.

Los observadores de la política nacional pusieron sus miradas en Horacio Rodríguez Larreta que al momento de dirigirse a los dirigentes de todo el país brindó un discurso digno de un nuevo líder interno.

El Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires optó por alejarse de la centralidad del encuentro, aunque desde los laterales emitía distintos gestos de liderazgo que eran respondidos por los referentes de todas las provincias, inclusive por algunos sectores del radicalismo.

Llamo la atención el faltazo de Gerardo Morales, quien aduciendo problemas con el avión evitó estar en la foto de la unidad.

La televisión nacional, no dejó pasar por alto esta circunstancia, inclusive algunos hasta llegaron a dudar de la excusa del mandatario jujeño.

En el encuentro algunos apuntaban que este es el segundo faltazo de Morales, el primero fue cuando Juntos por el Cambio, luego de las elecciones en Corrientes, congregó a una cumbre para establecer tajantemente que no existía posibilidad alguna de celebrar ningún tipo de acuerdo con el kirchnerismo.

En esta oportunidad, los opositores ratificaron la postura antiacuerdista, y doblaron la apuesta parándose claramente en la vereda del frente a la administración de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Un verdadero lodazal está encontrando Morales en sus pretensiones de liderazgo nacional, primero tropezó con una fuerte resistencia entre sus correligionarios, Martin Lousteau, Gustavo Valdez y Alfredo Cornejo plantean más dudas que certezas sobre las lealtades del gobernador jujeño.

A esto le sumamos algunos sectores históricos del radicalismo que pretenden una conducción más ortodoxa, antes que una dirección de principios oscilantes y ambivalentes.

Por supuesto que la resistencia es más dura entre los dirigentes del PRO, que ya decidieron que Horacio Rodríguez Larreta sea el candidato para el 2023.

El jefe de gobierno de Buenos Aires, viene construyendo su liderazgo de manera silenciosa y constante, cimentando fundamentalmente en presentarse como un dirigente moderno, mesurado y dialoguista, exactamente lo contrario a lo que es Morales.

En el encuentro de Juntos por el Cambio, sobrevolaba en el ambiente los intentos de quiebre de Morales durante la campaña, y también el hecho de haber negado a Macri a 24 hora de la derrota electoral.

Pero quizás el tema más urticante para el mandatario jujeño está en la conformación de un “comité jurídico electoral” para denunciar delitos cometidos durante los comicios y evitar el fraude.

Patricia Bulrrich fue la encargada de presentar esta nueva iniciativa, exponiendo que la idea es la de unificar todo tipo de denuncias que pudiera haber por maniobras de los oficialismos de cada distrito.

El punto central está en el abusivo uso de los recursos del Estado en la campaña electoral.

La mira de la concertación está en evitar que se utilicen medios y recursos públicos a favor del oficialismo.

Dice la doctrina que nadie está obligado a declarar en contra de sí mismo, y si Morales se suma a esta iniciativa, se estará auto imputando.

Las denuncias en Jujuy por el uso obsceno de los recursos del Estado en la campaña son interminables, no solo apuntan al más bastardo del clientelismo sino también al peculado de uso, delito establecido en el código penal.

Partiendo de los comedores exprés de Natalia Sarapura, pasando por la entrega de bolsones de Morales y terminando en la brutalidad del intendente Orellana que entrega lotes únicamente a sus militantes, el menú de irregularidades es ilimitado en Jujuy.

Esto deja en evidencia que las diferencias de Juntos por el Cambio con Gerardo Morales no solo son de forma, las diferencias son fundamentalmente de fondo, todo lo que repudia Juntos por el Cambio se ve bestialmente en Jujuy.

Las distancias entre la concertación opositora y Gerardo Morales son más que elocuentes, razón por la cual hoy los caminos del gobernador solo conducen al despacho del cuestionado Juan Manzur.

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