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Vivir del Estado: negocios de la gestión Morales

Los principales proyectos que impulsó el gobernador de Jujuy desde su llegada al poder se asientan sobre empresas estatales antes que en iniciativas privadas, y pese a haberse alineado con el proyecto político de Macri en el país, hoy critica a los que “creen en el mercado”. “Nosotros creemos en el Estado”, se sinceró el mandatario. La consecuencia lógica de una vida de burocracia.

“El Estado está colapsado, hay que promover la iniciativa privada ”.

Esta frase ha sido repetida hasta el cansancio por dirigentes de la provincia de Jujuy, desde hace décadas, independientemente del sello partidario. Radicales y peronistas, de antes y de hoy, utilizan la misma muletilla para describir su lectura sobre la economía provincial.

El viejo esquema reconocido por todas las fuerzas políticas habla de alrededor de 80 mil empleados públicos, 55 mil empleados en el sector privado, 110 mil personas que sobreviven entre changas y planes sociales, y menos de 10 mil cuentapropistas (profesionales/comerciantes/empresarios).

Ese mapa de la Población Económicamente Activa local ha sido reconocido por el gobernador actual, pese a la escasez de estudios serios.

La iniciativa privada, sin embargo, en Jujuy compite nada más y nada menos que contra el Estado. Esa competencia se da de diferentes maneras.

A nivel macro, la gestión que lidera Gerardo Morales desde 2015, se propuso cambiar la “matriz productiva” asentada en la producción de tabaco, caña de azúcar, minería, estado y comercio.

Para ello eligió a la energía solar, al turismo, a la producción de cannabis y a la recolección de residuos como nuevos nichos de negocios que podrían convertirse en el futuro en una fuente de generación de riquezas.

A ello puede agregarse la producción de litio, que el gobierno promociona pero que se encuentra en proceso desde antes de la llegada de la gestión actual. Referentes del sector reconocen por lo bajo que la producción va camino a incrementarse “pese” a la intromisión del estado y no “gracias” a ella.

Para la producción de energía solar, el gobierno eligió a la empresa Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (JEMSE) como depositaria del proyecto, aunque tercerizó la construcción de los tres parques solares en empresas chinas. Será una compra “llave en mano” a los chinos que, por un lado prestan parte del dinero, y por otro, venden el armado de la planta, o lo que se conoce como know how (saber como hacer).

Con ese objetivo, el gobierno avanzó en el endeudamiento más grande de la historia de la provincia, solicitando créditos por al menos 540 millones de dólares.

Con un esquema de negocios similar (crédito internacional para proyecto estatal), el gobierno intenta aún darle forma a la empresa Gestión de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) que pretende brindar el servicio de recolección en los municipios de toda la provincia y cobrar una tarifa a los vecinos por ello. Allí se asumieron compromisos financieros por, al menos, 45 millones de dólares procedentes del Banco Europeo de Inversiones (BEI).

Nuevamente, del éxito de la empresa dependerá la capacidad de devolución del crédito, que tiene como garantía la coparticipación federal.

La empresa Cannava S. E., es quizás el más polémico de los proyectos encarados a través de una sociedad estatal, y se propone cultivar cannabis con fines medicinales, pero además comerciales. El CEO de la empresa es el joven hijo del gobernador, Gastón Morales.

Pese a la opinión de expertos que aseguran que no están probados los beneficios médicos en el tratamiento de patologías neurológicas, el gobernador sostiene que la fabricación de aceite de cannabis es un potencial negocio de 133 millones de dólares, y tildó de “canallas” a quienes se animan a revisar el controvertido proyecto.

Con la compra de maquinaria pesada para la Dirección Provincial de Vialidad, el gobierno afirma también que realizará obras de infraestructura, evitando la contratación de empresas. Aunque haya una evidente cartelización del rubro, se trata de otra área en la que el gobierno busca intervenir como actor antes que como controlador.  

Durante sus primeros tres años de gestión, el gobernador enfrentó el dilema ideológico de identificarse políticamente con Cambiemos, liderado por Mauricio Macri y el grupo de CEO´S, devotos del mercado y de un estilo de gerenciamiento propio de la actividad privada, y su claro perfil estatizador, creyente de que es posible convertir la burocracia en recursos genuinos.

Esa diatriba se borró de un manotazo el viernes 5 de abril, cuando el gobernador eligió el momento de mayor debilidad política del presidente Mauricio Macri para criticar el modelo pro mercado y afirmar que él y sus colaboradores “creen en el estado”.

La impronta del “moralismo” guarda incluso cierta lógica. Basta con repasar los 40 años de carrera política del gobernador y la mayoría de sus ministros para observar que prácticamente todos han desarrollado su actividad dentro de la administración pública, o con empresas ligadas directamente a la contratación con el estado.

Hasta aquí, se trata sólo de la descripción de un rasgo marcado de la actual gestión, sin que esto implique necesariamente una valoración de la concepción pro estado del gobierno provincial, que algunos evaluarán positiva y otros no.

El otro punto en el que el gobierno parece competir con el sector empresario es en la provisión de servicios y bienes para la actividad económica en Jujuy.

Aunque los funcionarios, desde el gobernador para abajo, levanten la bandera de la transparencia y se autocalifiquen como un “gobierno abierto”, el registro de empresas proveedoras del estado es un verdadero secreto.

Las compras directas o licitadas se hacen a través de ingenierías legales que buscan esquivar los controles y la publicidad. De hecho prácticamente nunca se conoce a quiénes ni a cuanto les compra el estado.

El proyecto del parque solar es un ejemplo de ello. Aunque se trata de un modelo que el gobierno busca presentar como impoluto, cuando se le consulta a los funcionarios quienes son los responsables del transporte o el catering, sólo por citar dos ejemplos, la respuesta es “pregúntenle a las empresas”.

Así lo único que hacen es favorecer a los rumores que hablan de un “cártel” de empresas propias manejadas por testaferros, o empresarios opositores amigos del poder que venden caro su apoyo político.

De esta manera, y aunque los comentarios despechados de quien se quedó afuera de alguna licitación no tuviesen asidero, es indiscutible que el eje del proyecto de provincia de Cambia Jujuy es el estado.

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