"El sueldo no alcanza, debemos las boletas y el almacén", han manifestado alertando sobre la realidad que les toca vivir.
Jubilados de Palpalá
Julio Argüello, del Centro de Jubilados y Pensionados de ATE y CTA de Palpalá, marcó por un lado que llega equpo técnico nacional para brindar asesoramiento a quienes a pesar de contar con una sentencia firme y juicios terminados contra el Estado, siguen sin percibir la actualización correspondiente en sus haberes mensuales. Solicitó a los beneficiarios asistir con la sentencia judicial y sus dos últimos recibos de sueldo para elevar los reclamos directamente ante la ANSES en Buenos Aires.
Por otra parte, marcó que el cobro de boletas de luz que oscilan entre los $150.000 y $200.000 resulta devastador para quienes perciben la jubilación mínima en un contexto sin aumentos significativos.
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Para evitar el corte de servicios esenciales como el agua y la luz, que suben mes a mes, los adultos mayores se ven obligados a pedir préstamos, terminando por "embargar" sus ingresos futuros. Ante la desesperación y la falta de respuestas, el referente describió con crudeza que los jubilados recurren a medidas drásticas como "sacar focos de la casa" para reducir el consumo al mínimo absoluto.
Jubilados de Perico
María Toledo, presidente del Centro de Jubilados de Perico, dijo que la situación es tan extrema que muchos jubilados ya no acuden al centro solo por actividades recreativas, sino por la necesidad básica de comer. El centro de jubilados cuenta con un comedor que asiste a 73 personas subvencionadas por el PAMI, pero el cupo está completamente lleno. Toledo lamentó tener que decirles que "no" a los socios que se acercan a pedir el almuerzo por no contar con más capacidad física ni presupuestaria.
Al igual que su par, dijo que ante la imposibilidad de afrontar las boletas de luz con el dinero en efectivo de sus haberes, los adultos mayores recurren a la tarjeta de crédito para financiar el servicio esencial, lo que genera una bola de nieve de gastos acumulados imposibles de pagar al mes siguiente.
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Toledo expuso su caso testigo como reflejo de la realidad común: percibe un haber de aproximadamente $400.000 (contando los últimos aumentos y el bono de $70.000), pero le llegaron dos boletas de luz de $90.000 cada una (un total de $180.000). Esto compromete casi la mitad de sus ingresos, restando lo necesario para farmacia, alimentos y otros servicios como el gas.
Varios abuelos se acercaron al centro para pedir que la institución interceda ante los cortes de suministro. Sin embargo, la presidente advierte que EJESA no recibe a las autoridades de los centros de jubilados de manera corporativa y exige que cada trámite o reclamo se realice de forma estrictamente personal, dejándolos sin margen de negociación institucional.