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Luces y sombras de la Nueva Ley de Educación provincial

La nueva normativa traerá muchos nuevos beneficios para todo el sistema educativo, pero a la vez también implicará serios problemas a la hora de ponerla en práctica. El nivel secundario será el más afectado en este sentido.

La Ley de Educación Nacional (Nº 26.206) fue sancionada el 14 de diciembre de 2006 y tiene por objeto regular el ejercicio del derecho de enseñar y aprender consagrado por el artículo 14 de la Constitución Nacional y los tratados internacionales incorporados a ella.

Establece la estructura del Sistema Educativo, haciendo alusión a todos los niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional; determina la extensión de la obligatoriedad escolar y plantea las responsabilidades y obligaciones del Estado Nacional, las Provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en relación a la Educación.

Después de siete largos años de idas y vueltas, la provincia de Jujuy al fin sancionó su propia Ley Provincial de Educación el pasado viernes. La implementación de esta nueva normativa traerá luces y sombras para todos los actores del sistema educativo: directivos, docentes, alumnos, padres y gremios.

En nuestra provincia, esta nueva ley traerá muchos nuevos beneficios para todo el sistema educativo, pero a la vez también implicará serios problemas a la hora de ponerla en práctica. Quizás sea el nivel secundario el más conflictivo en este sentido, debido a que las ley 26.206 plantea organizar el sistema educativo en ocho modalidades con cinco orientaciones.

Dentro de la educación orientada, las provincias deben optar paulatinamente por las siguientes ofertas: educación secundaria orientada, educación secundaria técnico-profesional, educación secundaria modalidad artística y educación secundaria modalidad de educación permanente de jóvenes y adultos.

Estas orientaciones deberán ser en ciencias sociales o humanidades, ciencias naturales, economía y administración, lenguas, agro y ambiente, comunicación, informática, educación física, turismo y arte. El problema radicaría en saber cuál de estas nuevas orientaciones se adecuaría mejor a las antiguas orientaciones de cada establecimiento. Por ejemplo, las escuelas de comercio, los bachilleratos con orientación docente, los bachilleratos comunes y los bachilleratos con orientación en diferentes áreas deberán elegir la nueva orientación que más se adapte a su antigua estructura.

En este sentido, serán los alumnos y docentes de estos establecimientos los que vean más comprometido su futuro, ya que los alumnos del ciclo superior (tercero, cuarto y quinto año) adquirirán una titulación antigua, mientras que los alumnos del ciclo básico (primero y segundo año) tendrán un tránsito incierto por la escuela secundaria, debido a que la transformación de las escuelas debe darse paulatinamente. Por su parte, los docentes también se verán afectados según la orientación que adopte cada establecimiento educativo: habrá docentes que perderán horas cátedras y otros que incrementarán su carga horaria o accederán a ocupar otros espacios.

Frente a este panorama, queda preguntarnos: ¿Cuáles serán las nuevas currículas? ¿Qué áreas saldrán beneficiadas y perjudicadas en este nuevo sistema? ¿Cuál será la posición de los docentes que salen perdiendo? ¿Qué medidas adoptarán los diferentes gremios docentes en estos casos? Con esta nueva normativa, ¿cambiará la estructura actual del Ministerio de Educación? ¿Se conformará una nueva Junta de Clasificación que rija a los Institutos de Educación Superior (IES)? ¿Los directores seguirán accediendo a sus cargos por puntaje o se implementará el concurso? ¿Habrá modificaciones en el sistema de licencias tan controversial que rige actualmente?

Son muchos los cuestionamientos que surgen y que se deberán resolver a futuro para poder aspirar a que la provincia de Jujuy cuente en verdad con una educación de calidad. En síntesis, se avecinan tiempos de incertidumbre, de decisiones urgentes e importantes para la cartera educativa, que deberá hacer frente a muchos problemas y plantear sus posibles soluciones con la participación de todos los involucrados: directivos, docentes, alumnos y gremios docentes.

La sociedad no se debe olvidar que para llegar a la sanción de esta Nueva Ley de Educación hubo más de una piedra en el camino a partir de malas decisiones que se tomaron desde el Gobierno provincial y los gremios docentes en el pasado a la hora de consultar a los verdaderos actores sobre las necesidades del sistema educativo.

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