En medio de esta situación surgió (otra vez) el debate de si implementar o no el horario corrido en nuestra provincia.
Hay dos cuestiones centrales a tener en cuenta: el jujeño duerme la siesta; a las 13:00 va a su casa, y no a hacer compras. Y si los comercios formales cierran temprano, los informales se mantendrán abiertos, aumentando sus ingresos.
Luis Alonso, titular de Unión de Empresarios de Jujuy, explicó esto aunque no con las mismas palabras. Recordó que no hay leyes que obliguen al empresario a adoptar horario corrido o cualquier horario, pero de todas formas, desde la institución están en desacuerdo con la primera opción “porque cada rubro y sector comercial tiene un horario particular de aumento de ventas”.
“Durante la siesta, por la idiosincrasia del jujeño, entre las 14:00 y las 17:30 hay muy poca venta. No hay que ser visionario: hay que venir al centro entre las 19:00 y las 20:00 y el centro está abarrotado de personas, es cuando más actividad tenemos”.
Si se implementa el horario corrido se perderán muchas ventas, aseguró Alonso.
Si todos los comercios formales cierran, “el comercio se traslada a la informalidad. Somos conscientes que hay una reducción del boleto para los trabajadores del comercio, pero nos parece que tiene más prioridad mantener las estructuras abiertas, sobre todo en una coyuntura difícil. Desde nuestro punto de vista, no es viable el horario corrido”.