Reclamaron que la situación es insostenible, y que muchos contrajeron deudas que no pueden afrontar, además de que ya no hay previsibilidad para poder trabajar.
Sergio Valenzuela, referente de la Cámara jujeña de empresarios gastronómicos dialogó con Radio 2 sobre esta situación e insistió en que con esta decisión el gobierno está matando la fuente de trabajo y pidió la renuncia del ministro de Producción, Exequiel Lello Ivacevich.
“Acá estamos cerrados de nuevo. Hay negocios que igual están abiertos, otros cerrados. Estamos recibiendo información que están labrando actas en algunos sectores”.
“Uno se cansa de repetir las cosas, la desazón y desesperanza impacta en uno que intenta ser objetivo. Más allá del enojo y la bronca con un gobierno que prácticamente no existe y toma decisiones muy malas”, relató el referente gastronómico.
Siempre hemos pagado los platos rotos, lamentablemente. Siempre hemos pagado los platos rotos, lamentablemente.
Valenzuela remarcó: “esto se suma a que la ayuda no ha sido como se esperaba. Hoy estamos pidiendo al gobierno que si no están a la altura de las circunstancias deberían renunciar, tal es el caso del ministro de Producción”.
“La responsabilidad primera es del gobernador y en cada sector hay un responsable directo que es cada ministro. El ministro de Salud también ha hecho destrozos. Los políticos no entienden lo que es mantener un negocio y hacer todo lo que se debe para que esto funcione”.
Nos están matando, están matando la fuente de trabajo y no podemos seguir en este juego. Nos están matando, están matando la fuente de trabajo y no podemos seguir en este juego.
Consultado sobre su situación personal, indicó: “Voy a abrir las puertas, trabajé con lo que pueda si es con café con leche, necesito mantener mi trabajo”.
Por último, Valenzuela advirtió la complicada realidad que atraviesan con las multas. “El sistema recaudatorio pasa por la multa y nuestro sector está siendo atacado con multas. Si no la pagamos después no nos dan habilitaciones o permisos, para nosotros todas son trabas. Incluso pueden llegar a clausurar el lugar”.
“La soberbia que tiene este gobierno llega al punto de no llamarnos a dialogar, pese a que tantas veces lo hemos pedido. O solo llama a los que les dicen todo que si”.