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Los populistas otra vez contra el sector privado

La Unión Empresarios de Jujuy, la Cámara de Comercio y Servicios de Jujuy, la Cámara Pyme, la Cámara Hotelera y gastronómica de Jujuy y la Asociación Foresto Industrial De Jujuy, manifestaron su total disconformidad con la decisión del Gobierno Nacional de decretar "Feriado nacional" a cuatro días de la Navidad.

El sector privado jujeño entiende muy bien que estamos en las fechas comerciales más importantes en el año y que este feriado perjudicó las ventas de las pymes comerciales.

Dicen los privados que estamos en un contexto de cinco meses consecutivos de baja de ventas minoristas, con negociaciones abiertas con el gremio mercantil para definir el segundo tramo de actualizaciones salariales por inflación, con el pago del segundo medio aguinaldo y con el bono decretado por el Gobierno, el feriado decretado por Alberto Fernández y acompañado por Gerardo Morales, solo ha complejizado la situación delicada de las pequeñas y medianas empresas. Las pymes que decidieron abrir deberán pagar el día de trabajo con el adicional correspondiente por ser Feriado Nacional, además de la merma de gente en la calle.

En realidad esta es una nueva afrenta al sector privado, sumado a las desmedidas regulaciones, a las altísimas e inexplicables tasas y la presión impositiva.

Cuando los diputados trataron el presupuesto provincial, una vez más dejaron absolutamente en claro que el debate fiscal es muy pobre y hasta inexistente.

Tanto el Frente de Todos como la Unión Cívica Radical muestran cada día que son los mejores cultores del populismo fiscal y todos los sectores pertenecientes a la clase política campan a sus anchas.

Tienen una coincidencia de origen, independientemente del partido, es hasta genética, están convencidos que los problemas se solucionan únicamente subiendo impuestos, y dicen demagógicamente que es a los ricos, pero es solo declamación ya que la realidad indica que las subas de impuestos alcanza a cualquier mortal que deambule por estas tierras.

Es evidente que hay que acabar con esta economía paupérrima y con el gasto ineficiente, también que el sistema impositivo tiene que ser progresivo, pero difícilmente vamos a resolver la crisis fiscal sin recortar los gastos infinitos de un estado tan gigantesco como ineficiente.

Los impuestos ocasionan a los individuos pérdidas de bienestar. Aun cuando cada individuo recibiera del Estado la misma cantidad que le paga a través de sus impuestos, su bienestar se habría deteriorado en el simple proceso. Los economistas denominan a este fenómeno el peso muerto o el exceso de carga de los impuestos y su costo para la sociedad crece exponencialmente en proporción aproximada al cuadrado de los diversos tipos impositivos. La raíz de dichos costos reside en las distorsiones que los impuestos engendran sobre el sistema de precios.

Los impuestos merman la remuneración que obtienen las personas por la venta de sus servicios productivos o suben los precios que han de pagar por los bienes y servicios que consumen, induciendo así menores niveles de producción y empleo.

A pesar de estos costos, los impuestos son imprescindibles para financiar la provisión de bienes públicos. A partir de cierto nivel, sin embargo, la productividad marginal del gasto público es decreciente mientras que los costos de eficiencia de los impuestos son continua y exponencialmente crecientes.

En las últimos tiempos han surgido noticias en el ámbito internacional que van en el sentido de las modificaciones impositivas. En Uruguay, el presidente Luis Lacalle Pou, busca reformar cuestiones vinculadas con seguridad, educación, relaciones laborales, y otros temas, pero además, se implementan medidas fiscales para combatir la inflación, lo más trascendente es la eliminación del IVA a productos como la harina y el aceite. De hecho, ya existía una medida similar que reducía este impuesto en el asado de tira. Habrá que revisar si ese cambio en el IVA repercute en la reducción de precios (uno presupone que sí, aunque no sea un efecto inmediato), lo que sí es seguro que los uruguayos habrán ganado en el valor de su moneda.

En los Países Bajos, existe una propuesta con un paquete de medidas destinadas a reducir los niveles de obesidad en la población, ya que a mayor cantidad de obesos es mayor al gasto en el servicio sanitario. La propuesta incluye medidas que van desde permitir a las municipalidades que puedan prohibir la apertura de ciertos establecimientos de comidas rápidas, hasta la introducción de un nuevo impuesto que recaiga sobre determinados productos con altos contenidos de azúcar, pero lo más importante y que repercute de manera directa en las personas es eliminación del IVA que recae sobre frutas y vegetales.

Sin entrar a discutir aspectos técnicos, parece una buena medida alentar el consumo de productos saludables, en detrimento de otros que puede ser nocivos para la salud.

Siempre se acude a dos falacias para negar la posibilidad de la bajada de impuestos, la presión fiscal y el déficit. Primera falacia: "Como hay déficit, no se pueden bajar impuestos". Pero bajo esa premisa nunca se podrán reducir porque, cuando se ingresa más, los gobiernos suelen gastar también más y, cuando se ingresa menos, se echa la culpa a la crisis o al fraude al contexto internacional, a la guerra o a la paz y tampoco se pueden reducir los impuestos.

Los únicos que pueden generar riqueza son los privados, los políticos son el déficit y acá seguimos alimentando un déficit ya que es incontrolable.

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