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El Cambio: Por qué Morales ahora critica a Macri

El gobernador de Jujuy robustece su capital político local en plena crisis: mientras el gobierno y el país sufren los embates de la tormenta económica, el mandatario utiliza su posición para obtener recursos del gobierno nacional, coquetea con la oposición no K y multiplica su exposición en los medios porteños. Gana mientras los otros pierden.

La cintura política obtenida por el gobernador Gerardo Morales en 40 años de carrera, se muestra hoy más versátil y ágil que nunca, como la de un boxeador que baila en pleno ring, esquiva golpes y los reparte por igual, haciendo equilibrio sobre su posición. 

Parafraseando su último discurso, si hay que abrir el paraguas lo abre y deja que los demás se mojen, aunque sean quienes le adelantaron el pronóstico y lo alertaron de la lluvia.

Así, luego de pasarse tres años elogiando el cariño que tiene el presidente Mauricio Macri por Jujuy, a quien considera “un jujeño más”, y de aprovechar la enorme cantidad de recursos girados desde Capital Federal que le posibilitaron pagar sueldos de una administración pública que su gestión agrandó, hoy empieza a criticar aspectos esenciales de la gestión nacional. 

Su gobierno, que creó o fortaleció cinco empresas estatales desde su llegada al poder, se basa en una concepción exactamente opuesta, admitió el mandatario provincial. 

Tanto cree la gestión Morales en el estado que él, su vice y varios de sus ministros estatizaron hasta sus familiares menos favorecidos, poblando de hijos y parientes la administración pública. 

De paso, Morales también eligió al asesor político emblema del macrismo, Jaime Durán Barba, como otro blanco para mostrar sus diferencias. “Denle una brújula”, dijo socarronamente para burlarse en realidad de la desorientación de todo el gobierno. 

En este punto, descalificó al gurú presidencial sin decir las causas, que en realidad radican en los dichos del ecuatoriano en una extensa entrevista con el periodista Jorge Fontevechia, cuando afirmó que no hay margen para que un radical sea el candidato a vicepresidente, ya que sería como poner un traidor profesional.

Gerardo Morales se cargó el sayo y apuntó contra Durán Barba

Mientras hace gala de su estilo pendenciero, el gobernador abre la ventana para subirse al bote del peronismo federal, en caso de que el barco amarillo de Cambiemos se hunda en las elecciones de octubre. 

Ningún gesto de un político en campaña es ingenuo recordaron los que lo vieron junto a Roberto Lavagna en la cena anual de CIPPEC. 

Incluso, a los pocos minutos de haber sido invitado estrella de la reunión que definió en Casa Rosada el paquete de medidas económicas que se anunciará esta semana, dijo por TN que había conversado con el ex ministro de economía de Néstor Kirchner y que era fundamental “una coalición de gobierno”. 

Lavagna fue candidato a presidente en 2007. Su compañero de fórmula era precisamente el actual gobernador jujeño. 

La posición del mandatario provincial, de esta forma, queda cada vez más clara. 

Mientras el gobierno nacional lo necesita con desesperación para sostener al radicalismo dentro de Cambiemos y evitar así el cisma terminal que produciría una ruptura, la oposición que intenta erigirse como alternativa por fuera de la grieta Macri – Cristina, lo ve como un potencial aliado. 

El gobernador juega con su posición y habla para los dos. 

En Casa Rosada, sus pedidos son órdenes, pese a que Jujuy es una de las cuatro provincias que permanece con déficit fiscal descontrolado. 

En el Peronismo Federal, en tanto, tienden puentes subterráneos por los cuales el mandatario cruza sin pudor alguno.

 

 

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