La familia de la docente quien desempeñaba tareas en Escuela Técnica Nº 1 de La Quiaca recurrió a los medios y apeló a la solidaridad ciudadana para costear la internación, ya que la obra social estatal alcanzaba a cubrir el 50% de la internación en tanto la inexistente ART debía abonar el resto.
El desamparo de la familia fue compartido por la comunidad desde un primer momento, pero ni siquiera las voluntades colectivas impidieron el fatal desenlace. Los días previos fueron un calvario no solo por un cuadro clínico que se agravaba constantemente, la exposición mediática, el desgaste al que se vieron obligados también fue una dolorosa consecuencia.
Como colega docente de la zona, Victoria Andrade brindó su parecer en Radio 2 buscando una reflexión que correspondería a los funcionarios pero que no encuentra lugar en la apretada agenda pre electoral.
“Hay otros docentes que atraviesan la enfermedad a los que el COE les dice que al no ser de gravedad desde su parecer deben seguir trabajando virtualmente. Seguir pensando en el trabajo cuando se conoce el posible desenlace de la enfermedad me parece inhumano”.
“El sistema adminsitrativo no está organizado para recuperarse de salud luego de un accidente en la escuela. Frente a esta pandemia no se ha pensado en ningún momento cubrirlo como un accidente de trabajo, más cuando se sigue sosteniendo una política ministerial que no cuida la salud pública”.
Los docentes son sometidos a una enorme responsabilidad sin recibir contraprestaciones como ejemplifica el caso de Cabrera. Y la flamante circular que prioriza asignaturas tradicionales en la cuadrícula, solo termina por sobrecargar “en sus espaldas al sistema educativo general”.
La única intención de este modelo educativo es mantener las escuelas abiertas por un proceso electoral que sigue sin modificarse. Se sobrevalora lo económico, lo político electoral y la vida no La única intención de este modelo educativo es mantener las escuelas abiertas por un proceso electoral que sigue sin modificarse. Se sobrevalora lo económico, lo político electoral y la vida no