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Sistema democrático mal representado

Convivimos en una sociedad que se encuentra cada día mas alejada de la política y de todo lo que implica la participación activa de todos los ciudadanos, pero esto es consecuencia de los partidos políticos.

Estaba pensando en procurar de encontrar respuestas en profundidad sobre las fallas del sistema democrático actual.

Y creo que el desencantamiento por la política y este desinterés por la participación están sostenidos por una causa estructural que tiene como epicentro los partidos políticos que están insertados en algunas instituciones pero están ausentes en las calles.

Pero además creo que tiene que ver con los cambios en los fundamentos del poder y de la forma de interpretar el mundo de esta dirigencia política.

El fracaso como sello tiene explicación en que las estructuras políticas para operar los intereses colectivos no han estado a la altura de las circunstancias. De modo que es tiempo de replantear la figura de la representación política para que sea la expresión real de la gente.

Las actuaciones de los legisladores, elegidos por voto del pueblo dentro de las legislaturas, han dejado de ser expresión de la voluntad popular, porque no buscan soluciones a las principales demandas mediante los proyectos presentados.

Es por eso que me parece que hoy la discusión debe dirigirse sobre cómo se utilizan las herramientas en las diferentes instituciones, cual es el contenido dentro de las mismas y no sobre la democracia en sí, como sistema de organización del Estado.

Existen muchos problemas que obturan la participación de la gente, el sistema con los dirigentes que están al frente no tienen capacidad para atender las demandas de la voluntad en general.

Lo estamos viendo, no hay respuestas, la política conversa sobre abstracciones y supuestos mientras que la gente espera respuestas por sobre lo concreto de los problemas sociales.

Además está claro que no se puede controlar el poder ¿Cómo es esto? Que facultades tiene el gobierno para negarse a que se lo controle pero en serio, no con instituciones imaginarias que no tienen ninguna incidencia, ni tampoco independencia.

Estas distorsiones del sistema crean un síntoma del pesimismo político que finalmente impacta cuantitativamente en la gente en términos abstencionistas y en estos niveles de indiferencia.

Estamos transitado un escenario muy complejo en donde están desarticulados los aspectos de la vida social y no hay respuestas para restablecerlos.

Por otra parte esa desarticulación de los aspectos de la vida social ha dejado esquirlas como un descenso de la intensidad de los lazos afectivos y un enfriamiento emocional colectivo, para ello tampoco hay respuestas. Si no hay respuestas, hoy el estado es la respuesta a todos los problemas y a la vez no lo es.

En un debate sin ninguna profundidad la dirigencia lo ensalza y lo culpa simultáneamente y en el medio la gente. El estado ya no se acepta como lo que representa, opera como un muñeco sin cabeza.

Estamos frente a un estado más débil externamente y menos eficiente en lo interno pero si más autoritario por la propia incompetencia de los funcionarios que lo manejan desde el poder.

De modo que esta “despolitización” de la sociedad en términos de hartazgo frente a las demandas cotidianas va formando una tendencia a que las decisiones sean tomadas desde criterios técnicos desplazando de la esfera la discusión política por intrascendente.

Todo esto lo ha provocado la política y su ceguera para discutir los defectos del sistema, situación que nos está llevando hacia un formato en el que cada día la opinión pública o el jujeño de a pie ya no necesitara decidir nada reemplazado por instancias administrativas técnicas profundizando aún más su falta de libertad.

De modo tal que la legitimidad de la democracia es hoy concebida desde el llamado a elecciones o con la representación parlamentaria pero no son más que construcciones teóricas que no responden a la realidad. Sino dígame que ciudadano piensa hoy en las elecciones o en la legislatura y los proyectos que presentan. La gente no sufre insomnio por estas cosas, en todo caso tiene pesadillas, porque no ven un trabajo en serio por parte de los legisladores, clase política, etc.

En cualquier caso más que una crisis de la democracia en si lo que transitamos es una crisis de las instituciones. Canalizadoras del conflicto y de las demandas sin por ahora ninguna salida…

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