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Jujuy es una mercancía

Desde la llegada de Gerardo Morales al poder, el gobierno realizan ingentes esfuerzos para convertir a Jujuy y su cultura en mera mercancía.

La mercantilización es el proceso de transformación de bienes y servicios en mercancías comercializables con fines de lucro. Es decir que el valor de cambio de los objetos prevalece sobre su valor de uso y su valor cultural.

El valor cultural es aquel que se deriva de su capacidad para satisfacer necesidades humanas, mientras que su valor de cambio es únicamente la cantidad de dinero por la que se puede recibir.

El mundo civilizado, hoy en día critica la mercantilización extrema y defiende que las actividades culturales existan como fines en sí mismos y no como medio para obtener ganancias.

Hay un reclamo por parte de las nuevas corrientes filosóficas que da cuenta que la cultura se está convirtiendo en una mera mercancía. Si la cultura es una forma de mejorar el desarrollo humano; dar libre acceso a la cultura permitiría una mejora generalizada de todo el tejido social. Por tanto, mercantilizar la cultura, ponerle un precio, significa ir en contra de ese desarrollo humano.

Pese al discurso conservacionista y de desarrollo económico que relata cada día el gobierno de Morales, el patrimonio cultural inmaterial de Jujuy ha sido motivo de una desenfrenada explotación turística, con un fuerte enfoque mercantilista, las expresiones vivas transmitidas de generación en generación, fueron convertidas en mercancía sujetas a la mas berreta compra venta de un supuesto y dudoso mercado turístico.

Existe una vasta literatura donde se aborda y se analiza el impacto de la mercantilización del patrimonio cultural inmaterial y los impactos que el turismo ha ocasionado en bienes inmateriales de distintas partes del mundo.

Como impactos importantes tras la supuesta potenciación turística, lo más importante es la perdida de autenticidad en las expresiones culturales, y la distribución inequitativa de los beneficios económicos entre los actores involucrados.

El Patrimonio cultural, es todo lo que identifica a los grupos sociales, que los hace diferentes unos de otros, y no se limita a los monumentos u objetos propios de una cultura, sino que también incluye las tradiciones o expresiones vivas que son heredadas de los antepasados y que se transmiten de generación en generación.

En específico, el patrimonio inmaterial de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) se compone de tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional.

El patrimonio cultural es importante en una sociedad porque es parte de la transmisión de la historia de un territorio determinado. Sin embargo, en la actualidad, el patrimonio cultural –material e inmaterial- se ha convertido en un generador de beneficios económicos, transformando su valor simbólico por un valor de cambio, a través de la mercantilización.

Una característica del sistema mercantilista implantado en Jujuy, es que a todo lo que se le pueda le ponen MERCAprecio, puede ser vendido, comprado, es tratado como mercancía. Entonces, los gastos requeridos para la conservación de los bienes culturales serán una inversión en medida de cuanto reditúen económicamente.

Según la nueva literatura en materia turística, destaca que los destinos dejaron de ser una simple área geográfica o un bien material, sino también y fundamentalmente en estos tiempos, se lo debe tomar como "un lugar" de significación y de expresión de identidad y pertenencia; de comunidad receptora; de visitantes y las motivaciones que les llevan a ese viaje; el impacto cultural del contacto entre ambos.

El gobierno, lejos de mostrar una perspectiva holística a la hora de tratar el patrimonio cultural de Jujuy, en la cual se valoren todos los factores que influyen y son influidos en el fenómeno turístico, la mirada mercantilista de la cultura hace que el patrimonio inmaterial se vea amenazado como nunca antes.

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La simple venta, incluso la desaparición, de nuestro patrimonio histórico cultural se puede y deben evitar llevando a la práctica una serie de acciones encaminadas a dar a conocer el verdadero significado cultural del territorio y los recursos existentes en él, desde una perspectiva antropológica.

No nos quedemos sólo en la simple venta de nuestros bienes culturales, vayamos más allá, evitando la mercantilización y la consiguiente descontextualización de los mimos en favor solamente de supuestos de los beneficios económicos.

El gobierno deberá alguna vez entender que el turismo existe por que como anclaje hay un patrimonio cultural inmaterial que resiste porfiado al avance de una frívola concepción de la cultura, y al permanente extravió de creer que cultura es lo mismo que espectáculo.

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