Graciela Ortiz es dueña de una cafetería céntrica y aunque reconoce que la situación del sector es preocupante, agradece a Dios no tener que pagar alquiler, algo que la favorece, al contrario de lo que pasan muchos de sus colegas que aun afrontan este gasto.
Afirma que la clientela se redujo pero aumenta un poco desde los jueves y durante el fin de semana. La gente prefiere las promociones y en su local no se negocia la calidad.
“Resignamos ganar el dinero que se tendría que ganar. No aumentamos los precios en la misma proporción en que aumentan los impuestos o los costos”, dijo.
Embed - ¿Cómo sobrevive un gastronómico jujeño a la crisis y los constantes aumentos?
Con las promociones, y al no ajustar tanto los precios, la clientela concurre a su lugar, y puede permitirse gastar un poco más. En varias ocasiones, Graciela destacó el hecho de no pagar alquiler como una ventaja, ya que es un gasto significativo para el sector gastronómico, que además está obligado a buscar lugares estratégicos para funcionar.
En cuanto al personal, mantiene el número de empleados pero balanceando su tiempo entre las horas y días en que tienen que estar presentes, de jueves a domingo, y las horas de menor demanda; “hay momentos de tranquilidad, como a la siesta o tarde noche, antes de mediodía… cada lugar tiene una hora clave en que la gente deja de concurrir”.