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El genocidio de los cóndores

La semana pasada la fauna sudamericana recibía un golpe tremendo para uno de los habitantes más icónicos de la región, 34 cóndores andinos habían sido asesinados con pesticidas ¿Cuál es el estado de conservación de esta especie?

Dos meses atrás celebrábamos la liberación de Willaq en la Cuesta de Lipán. Contra todo pronóstico, el ave volvía a su entorno e iluminaba los ojos de los conservacionistas con su majestoso vuelo.

Hoy el panorama para el cóndor andino es totalmente diferente a nivel global. Con el fallecimiento de 34 ejemplares en Malargüe, Mendoza, un 0,5 % se reduce y acerca aún más al vultur gryphus (nombre científico) a la categoría de especie vulnerable.

Según la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) los cóndores andinos han descendido alarmantemente desde comienzos del 2000 en Ecuador, Bolivia, Perú y Colombia. Actualmente se encuentran catalogados en la tercera categoría en cuanto a la conservación ´´casi amenazada´´ (NT).

De hecho recopilar información de estas aves resulta sumamente complicado por sus hábitos y dificultad para acceder a sus nidos. Pero las estimaciones calculan un total de 8 mil ejemplares, por lo que el asesinato ocurrido la semana pasada compromete a un número importante de la población.

En lo que compete a nuestra provincia no podemos olvidar el episodio ocurrido en Rinconada hace menos de 1 año, cuando 25 cóndores fallecieron por los mismos motivos: Intoxicación por cebos tóxicos para alejar depredadores.

Actualmente la causa tiene un imputado, Nibaldo Baigorria, por cometer ´´daño agravado por uso de sustancia venenosa e infracción a la Ley de Fauna´´. Aparentemente, en las últimas horas, el otro sospechoso se habría entregado a las autoridades luego de permanecer prófugo durante los últimos días.

Según las pericias realizadas en el laboratorio, la sustancia que provocó la muerte es carbofurano, componente de un poderoso pesticida ilegal que ya se ha cobrado la vida de otros animales en la zona, también detectado en el caso de la niña correntina que falleció tras ingerir una mandarina.

Para concientizar el impacto que genera esta perdida irreparable de un Patrimonio Cultural y Natural de Sudamérica, el Grupo de Investigaciones en Biología y Conservación (GRINBIC) realizó un sencillo video explicativo comparando la magnitud del deceso de cóndores en la población mundial tomando por caso a los humanos.

 

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