Según información a la que accedió Canal 2, en Casa de Gobierno se baraja por estas horas una medida que alcanzaría los sueldos del gabinete y funcionarios subalternos con la invitación abierta para los integrantes de los restantes poderes.
A fines de noviembre de 2017, en el marco de un nuevo escenario político, pacto fiscal y reforma tributaria mediante, el mandatario jujeño reconocía las dificultades financieras que atravesaría Jujuy y los sacrificios necesarios para poder sostener la economía local que percibiría menos recursos.
Llegaron entonces las contradicciones; lejos de secundar las medidas de Mauricio Macri barriendo familiares instalados en cargos de jerarquía, unificando ministerios y borrando secretarías, el gobierno jujeño dejó que la sobre dimensionada planta de trabajadores del Estado siguiera creciendo de manera casi orgánica (ñoquis incluidos).
Privilegios, celulares, choferes, viáticos de los que tanto disfrutan la clase política tampoco fueron recortados.
A casi tres años de la emblemática frase “2018 será un año de austeridad” los primeros signos de verdadera solidaridad con la clase trabajadora podrían tomar forma.
¿Pero se trata de un auténtico gesto de moderación en el gasto público o es un nuevo intento desesperado de obtener fondos de dónde sea?
El gobierno jujeño debe enfrentarse a sus demonios autoconcebidos, bajo la forma de millonarias deudas en dólares.
Hasta 2015 la deuda pública jujeña era únicamente en pesos (8600 millones) con el Estado Nacional como principal acreedor y tasas de interés sumamente convenientes. Ya durante el primer año de gestión Morales la deuda comenzó un viaje ascendente sin escalas para proyectos cuya rentabilidad años después sigue sin aparecer.
Políticos de la oposición requirieron explicaciones continuamente, aunque los pedidos de informe a través de la justicia o la Legislatura jamás fueron contestados. Algunos decidieron acudir directamente a la Auditoría General de la Nación, como el caso de la diputada justacialista Alejandra Cejas.
Hoy no sabemos cuanto gana un funcionario del poder Ejecutivo. No tenemos idea de los gastos en viáticos, combustible, caja chica, los viajes a Buenos Aires o por el mundo. Por lo menos si hubiesen traído buenas noticias, obra pública, pero en verdad todos fueron para endeudarnos, sobre todo los de Gerardo Morales Hoy no sabemos cuanto gana un funcionario del poder Ejecutivo. No tenemos idea de los gastos en viáticos, combustible, caja chica, los viajes a Buenos Aires o por el mundo. Por lo menos si hubiesen traído buenas noticias, obra pública, pero en verdad todos fueron para endeudarnos, sobre todo los de Gerardo Morales.
En el presente resulta difícil discernir a cuánto asciende la deuda pública, qué parte es en dólares y cuál en pesos.
"Hay un componente de la deuda en dólares referida a proyectos, antes no había porque no había proyectos, no se les caía una idea... Luego hay otros proyectos que no están a pesar de ser autorizados como la Planta de 200MW y la Planta de generación distribuida. El del ferrocarril de 75 millones de dólares, no está en marcha y el del crédito educativo que no lo hemos parado. Vamos a pasar esta información para un análisis y no haya miedo en la gente... El escándalo de la deuda que está hablando la oposición, estos son los datos. Hemos bajado respecto de 2015 cuando me hice cargo" se defendía con notable fastidio el gobernador hace media año atrás.
Lo cierto es que la mala administración financiera del oficialismo los ha dejado sin cajas a las cuales recurrir.Tanto tirar de la soga la terminó cortando.
Para el diputado Juan Cardozo si el gobierno va a reconocer la crisis que atraviesan los jujeños "sería más efectivo congelar las tarifas que reducirse los sueldos". De todos modos el legislador coincide con el resto del arco opositor en la necesidad del Ejecutivo de ajustarse "empezar por casa con la austeridad" y "no entrometerse en la autonomía del resto de los poderes".
El Instituto de Seguros de Jujuy es una trinchera en la que no se pueden esconder más, los proveedores de comedores escolares están hartos de fiar y los impuestos de dudosa procedencia como el FOPEJ, la tasa Girsu o el Seguro de Sepelios no cuentan con respaldo ciudadano.
Por si esto fuera poco, el gobierno de Morales no logra limar asperezas con Nación y la diferencia de colores políticos supone un apoyo significativamente menor al que estaban acostumbrados.
En una provincia ordenada, los proyectos y las deudas se sostienen con recursos genuinos. Ni empleados ni políticos pagan los platos rotos. Pero Jujuy continúa dependiendo de terceros. De hacerse efectiva, la retención de un tercio de los salarios de los funcionarios se conviertiría en el verdadero Plan de Contingencia.