“Rusia quiere instalar centrales nucleares de alta potencia. Es un proyecto que viene desde fines de los 90 y que se reactivó muy fuerte con el tema de las vacunas”, sintetizó. En ese sentido, colocó ese tema como “parte de otro avance político que también está relacionado con las vacunas: el avance de Cristina Kirchner en el área de energía. Los rusos vienen por todo”, sentenció el conductor.
Para sustentar estas afirmaciones, el informe mostró imágenes de una reciente entrevista que realizó la agencia rusa TASS a Dmitry Feoktistov, embajador de Rusia en la Argentina, en la que el diplomático habla sobre la ampliación de la colaboración bilateral entre ambos países: “Nosotros le propusimos a la Argentina la construcción de una central nuclear grande, de reactores medianos y de una central nuclear flotante”.
Se trata de una propuesta que autoridades de la empresa estatal rusa Rosatom le realizaron al ministro de Economía, Martín Guzmán, durante su último viaje a Moscú, y la cual está siendo evaluada por el gobierno argentino.
Rosatom es la principal operadora de energía nuclear en Rusia y los países de la ex Unión Soviética, y actualmente sirve como una pieza fundamental de la agresiva política exterior del gobierno de Putin. Según Juan Gadano, exsubsecretario de Energía Nuclear, Rosatom “es más que una empresa: es el representante legal del Estado ruso a nivel nuclear en todo el mundo, tiene capacidades formales que otras empresas no tienen y maneja el tema nuclear como una de las prioridades de Rusia a nivel geopolítico”.
Para intentar despejar algunas dudas, Lanata señaló que la producción de PPT Box se comunicó con Rosatom con el objetivo de conocer los planes de la compañía en la Argentina, y recibió como respuesta una carta firmada por el presidente del centro regional de América Latina, Ivan Dybov: “Nos confirmó que existen diálogos para una alianza estratégica entre ambos países y para la instalación de centrales nucleares de alta potencia”.
“La propuesta se reactivó después del contrato por las Sputnik V y en forma paralela al avance de Cristina Kirchner sobre el área de energía. Pero esta historia empezó hace más de diez años”, detalló Lanata haciendo alusión a los sucesivos acuerdos de intención firmados desde 2005, durante las presidencias de Néstor Kirchner y la actual vicepresidenta.
Más allá de las vacunas, hay otra pregunta que surge inevitable: ¿cómo Rusia recupera la inversión en caso de construir y operar la central nuclear? “Lo hace vendiéndole su energía eléctrica a Cammesa, la cual tiene que hacer un contrato en el que Rosatom le fije una tarifa en dólares por determinada cantidad de años”, explicó Gadano.
“¿Por qué nos tiene que preocupar esto? Por el gran riesgo ambiental que representaría y porque no hay ningún beneficio claro para la Argentina: cero transferencia tecnológica, cero control sobre la operación y un contrato a 20 o 30 años con un precio fijo de la energía. La única y gran ganadora sería Rusia”, concluyó Lanata.
Mirá el informe completo a continuación: