Mundo | 11 de septiembre | Estados Unidos |

El artista que sobrevivió al 9-11 y conquistó al mundo

Alejandro Vigilante estaba en Manhattan el 11 de Septiembre de 2001.

  • Alejandro Vigilante iba en el subte cuando la primera torre cayó. Al salir a la calle, la segunda torre se desplomó frente a él.
  • Es argentino con ciudadanía estadounidense , la pandemia lo tiene en Argentina en estos meses.
  • Antena2 98.1 habló con uno de los testigos que "vivió para contarla".

Alejandro Vigilante, artista plástico y pintor argentino, había sido contratado por una empresa rusa para diseñar unos murales en el Hotel Marriott frente al World Trade Center en Nueva York, Estados Unidos. La noche del 10 de septiembre se quedó a dormir en la casa de un amigo, Hernán Casanova, que vivía cerca.

image.png

Lo que menos pensaba es que al día siguiente sería testigo principal de uno de los eventos más terroríficos de la historia de Estados Unidos: El ataque de Al Qaeda a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, un hecho que provocó la muerte de más de 3 mil personas.

Esa mañana habían escuchado que algo pasaba en las torres, algunos incluso decían que había explotado una caldera. Decidieron ir a ver:

Tomamos el subte con destino al Bajo Manhattan sin saber lo que ocurría. Llegamos a la estación, el tren se detuvo y nos obligaron a bajar. Cuando salimos a la superficie justo frente a las Torres Gemelas no podía creer lo que veía. Tomamos el subte con destino al Bajo Manhattan sin saber lo que ocurría. Llegamos a la estación, el tren se detuvo y nos obligaron a bajar. Cuando salimos a la superficie justo frente a las Torres Gemelas no podía creer lo que veía.

Alejandro Vigilante 9-11

El polvo y la locura de la gente era, según él, una escena “dantesca”.

Ellos estaban en el lado este y querían pasar al oeste, justo a un par de cuadras, sintieron el rugido de la segunda torre que colapsaba.

Hernán se adelanta y va hacia una playa de estacionamiento, donde tres policías no podían abrir una garita que se encontraba allí, pero al ver la nube de polvo que avanzaba, Hernán abrió un auto e ingresamos con ellos. No podíamos cerrar la puerta ya que mis piernas no entraban, no sé en qué momento logré cerrarla. Se escuchó un temblor y un estruendo inexplicable, sentíamos como caían escombros en el techo y una nube de polvo lo oscureció todo, esperando el desenlace final que por suerte no fue así, pero creí que me moría. Hernán se adelanta y va hacia una playa de estacionamiento, donde tres policías no podían abrir una garita que se encontraba allí, pero al ver la nube de polvo que avanzaba, Hernán abrió un auto e ingresamos con ellos. No podíamos cerrar la puerta ya que mis piernas no entraban, no sé en qué momento logré cerrarla. Se escuchó un temblor y un estruendo inexplicable, sentíamos como caían escombros en el techo y una nube de polvo lo oscureció todo, esperando el desenlace final que por suerte no fue así, pero creí que me moría.

image.png
Hernán Casanova y Alejandro Vigilante subieron a un auto el 11 de septiembre de 2001, cuando la nube de polvo del derrumbe de la segunda torre amenazaba con alcanzarlos

Hernán Casanova y Alejandro Vigilante subieron a un auto el 11 de septiembre de 2001, cuando la nube de polvo del derrumbe de la segunda torre amenazaba con alcanzarlos

Tapados con sus remeras para poder filtrar aire que respirar, esperaron 20 minutos para salir del vehículo. Los primeros en hacerlo fueron los policías, abrían más de una vez la puerta para asegurarse de que no cayeran más escombros. “En ese momento de espera observé sobre la guantera un Corán, miré hacia un costado y había un recipiente hermético similar a un tupper en el cual se encontraba una cámara Polaroid. Tomé una foto con la particularidad que en el espejo retrovisor estaba colgado un Tasbish, un rosario musulmán, todo muy loco”, narra.

image.png
Hernán Casanova, adentro del auto. La foto la sacó Alejandro Vigilante

Hernán Casanova, adentro del auto. La foto la sacó Alejandro Vigilante

La nube de polvo se había disipado un poco y al salir del auto, algo le llamo la atención: un teclado y un zapato se encontraban sobre el techo. Aturdidos por todo lo que estaba pasando fueron interceptados por los socorristas. El aire seguía con ese polvo por cuadras, alarmas sonando y ambulancias también, un ambiente desolador. Cuando llegaron a una zona segura le brindaron asistencia, querían quedarse a colaborar, pero no se lo permitieron; “los bomberos nos dijeron que fuéramos a nuestros hogares y tratáramos de comunicarnos con familiares para avisar que estábamos bien”, cuenta.

image.png

En ese momento, las líneas telefónicas habían colapsado, todo estaba bloqueado y él solo quería comunicarse con sus familiares para avisarles que estaba a salvo: “Cuando la policía nos recomendó dar aviso a nuestros familiares los teléfonos estaban colapsados, entonces contacté a los míos vía e-mail. Allí comprendí que la comunicación del mundo había cambiado”, asegurando que los correos electrónicos, en ese momento, eran más efectivos para la comunicación.

image.png

Una historia que, a pesar de ser traumática, terminó siendo positiva para Vigilante, quien ya lleva 19 años viviendo en Estados Unidos, potenciando el arte digital y la pintura tradicional. Después del 11S se dedicó a desarrollar pinturas con claras influencias de los sesenta fusionadas con la era de Internet y las redes sociales a la que llama una experiencia “i-art” o “i-pop”.

image.png
Una de su obras, inspirada en las Torres Gemelas.

Una de su obras, inspirada en las Torres Gemelas.

Sus obras se encuentran por todo el mundo. Entre las celebridades que tienen «un Vigilante», se encuentran Madonna, David y Victoria Beckham, Andy García, Hally Berry, Michael Jordan, Gloria y Emilio Estefan, a quienes además les pinto murales en su hotel Cardozo en Miami. Sus obras también la disfrutan presidentes latinoamericanos, y en colecciones privadas en Rusia, Suecia, Noruega, Alemania, Estados Unidos, México, España, Brasil, Argentina, Perú y Uruguay, entre tantos otros países.

image.png

Dejá tu comentario