El episodio se desató cuando se produjo una persecución y gritos de alerta entre vecinos por una persona que habría ingresado a una vivienda. Ante la urgencia, Bossi intentó comunicarse en repetidas ocasiones con la línea oficial.
"Hice como cinco llamados al 911 y no obtuve respuesta. Entonces me asusté y dije: 'Si me pasa algo a mí y necesito llamar, ¿qué pasa?'", expresó la vecina al dialogar con Radio 2, rememorando la profunda sensación de indefensión que le generó la situación hasta que, finalmente, otros residentes lograron conseguir asistencia por vías alternativas.
Recursos escasos y vulnerabilidad institucional
Durante la entrevista, la vecina profundizó en las condiciones en las que operan los efectivos policiales de la región y cuestionó la falta de inversión estatal en materia de seguridad.
"Yo los veo, veo cómo están, a veces les llevo alguna resma de papel, no sé, da pena. Lo que hace la policía es moverse sin recursos, sin dinero", señaló Bossi, al tiempo que apuntó contra la precariedad tecnológica y logística con la que cuentan las dependencias policiales de cercanía.
Asimismo, la escritora reflexionó sobre cómo la combinación de factores socioeconómicos, el aumento de la pobreza y el consumo problemático impactan de forma directa en el incremento de los hechos delictivos, lamentando que existan fallas estructurales profundas en el manejo de los recursos públicos y los controles institucionales.