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El ex fiscal ante el polvorín de Seguridad: quién es Carlos Gil Urquiola y qué hereda en el Ministerio

Tras su paso por causas de alto impacto como el fraude de Horizonte y su rol en la caída de la era Lello Sánchez, el abogado asume el mando de una cartera sitiada. Bajo su órbita quedan las cuestionadas "cajas recaudadoras" de la provincia.

Carlos Ariel Gil Urquiola no llega al Ministerio de Seguridad como un paracaidista de la política. Su desembarco es el movimiento de una pieza que conoce desde adentro, las cloacas del sistema judicial y operativo de Jujuy.

El hombre que supo firmar varias imputaciones, algunas muy renombradas, hoy deberá gestionar un presupuesto millonario y una tropa policial que se puso en pie de guerra para conseguir mejoras salariales.

Abogado de carrera y formado en las trincheras del Ministerio Público de la Acusación (MPA), Gil Urquiola construyó una imagen de técnico eficiente. A diferencia de gestiones anteriores, su pliego en la Legislatura (aprobado originalmente en 2019) no arrastra denuncias penales ni manchas de corrupción, un activo que el Ejecutivo busca explotar para recuperar la confianza pública tras la salida de Juan Manuel Pulleiro.

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Los casos que marcaron su pulso

Su nombre quedó grabado en la memoria de cientos de jujeños por dos ejes centrales:

  • Causa Horizonte: Fue el estratega detrás de la detención de Julio Aldecoa. Gil Urquiola desmenuzó una asociación ilícita que estafó a más de 700 familias, demostrando una capacidad inusual para el rastreo de delitos económicos y patrimoniales.

  • Narcomenudeo en Alto Comedero: Como fiscal de instrucción, caminó las zonas "calientes" y estuvo al frente de diversos operativos en la lucha contra las drogas en uno de los puntos más críticos de la capital provincia, donde incluso efectivos de la Brigada de Narcotráfico de la UR7, quedaron bajo la lupa por presuntos vínculos con búnkeres de droga. El ex fiscal, conoce los nombres, los rostros y los vicios de una zona donde la seguridad y el delito a veces parecen hablar el mismo idioma.

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La caída de Sergio Lello Sánchez

Quizás su movimiento más audaz fue político-judicial. Gil Urquiola fue uno de los fiscales que rompió el silencio contra el ex procurador Sergio Lello Sánchez. Su firma en el pedido de juicio político por abuso de autoridad y malversación de fondos fue determinante para el fin de esa era en octubre de 2025. Esa "chapa" de institucionalista es la que hoy lo sienta en el sillón ministerial.

Meses antes, vale recordar, Gil Urquiola había renunciado a su cargo y sus funciones dentro del mismo Ministerio Público de la Acusación, tras haber permanecido seis años en sus funciones dentro de esta institución.

A partir de allí y salvo su participación en el cuestionamiento de la gestión de Lello Sánchez, estuvo con un bajo perfil hasta la reciente convocatoria de Carlos Sadir.

El dueño de las "Cajas Recaudadoras"

Sin embargo, el desafío de Gil Urquiola no es solo preventivo, sino que además es financiero. A partir de ahora, tiene bajo su tutela las áreas más sensibles y marcadas como ser las menos transparentes del organigrama estatal, como algunas entidades recaudadoras.

Bajo su órbita ahora quedará la Justicia Contravencional y será quien deberá decidir qué hacer con el flujo de millones que ingresan por multas de eventos y ruidos molestos, un área denunciada sistemáticamente por falta de rendición.

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Además, se encuentran también bajo su tutela la Seguridad Vial y Tasa Vial. Con el malestar social por el "impuesto al combustible" y las multas de alcoholemia que alimentan las arcas del Estado, el nuevo Secretario deberá equilibrar la voracidad recaudatoria con el reclamo de los policías de base, que exigen que ese dinero se vea en sus sueldos y no en gastos reservados.

Bajo todo este contexto, se dará la asunción de Carlos Gil Urquiola. Con días que supieron ser de mucha tensión y mesas de diálogos para frenar los reclamos de las bases policiales que exigen mejoras en sus sueldos, tras conocerse los exorbitantes montos otorgados a algunos integrantes de las cúpulas en concepto de "plus".

Y además, poder tener la capacidad de auditar un Ministerio que, para muchos, funciona como una financiera y un ente recaudador.

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