Una nueva denuncia reciente pone de nuevo en evidencia el estado de la Fuerza en nuestra provincia. Reynaldo Paniagua, vecino barrio Sargento Cabral, sufrió un robo en su domicilio mientras estaba en Buenos Aires por cuestiones de salud. Los ladrones le robaron distintos elementos y electrodomésticos, y dejaron pruebas de su presencia, como una botella de gaseosa y una jeringa para administrar medicamento a diabéticos, pero a pesar de las mismas, no hay avances en la investigación del hecho que ocurrió el 27 de junio pasado.
Vecinos temerosos denuncian inacción policial en Sargento Cabral
Los ladrones que ingresaron a su domicilio rompieron la puerta desde ingreso al fondo del mismo. Quisieron abrir el portón principal golpeándolo, y un vecino que escuchó el estruendo llamó al 911. Desde allí le dijeron que se comunicara con la seccional de la zona (a 6 cuadras del lugar). En esa comisaría le informaron que no podían concurrir al lugar por falta de patrulleros.
“Si venían caminando tal vez habrían sorprendido a los ladrones y no me habrían robado nada”, denuncia Paniagua. “El culpable es la policía, dicen que los vecinos denuncien pero no les prestan atención”.
Para la víctima, quienes ingresaron a su domicilio son del mismo barrio ya que solo los residentes saben que su portón de ingreso se abre hacia afuera, y hay muestras de que los delincuentes intentaron hacer eso. Le robaron televisores, mochilas y dos cajas de herramientas y le dejaron pruebas de su presencia: una jeringa para administrar medicamentos a personas diabéticas y una botella de gaseosa. Algunos policías que atendieron sus denuncias le dijeron que con esos elementos podrían encontrar a los ladrones.
“Pero no quise dejarles las pruebas, cuando amplié la primera denuncia, porque no descubrieron nada. Les dije que investigaran quién es diabético en la zona y darán con los ladrones pero no hicieron nada”.
Reynaldo vive con su hijo, pero éste no pasa mucho tiempo en casa, por lo que se siente solo. Y tiene miedo de tomar la justicia en sus manos. “Me siento desprotegido porque intentaron abrir dos veces la puerta de calle mientras estaba en casa. Tomé un palo grande y esperé, si entran me defenderé. Quiero evitar hacer justicia por mano propia”.