Se trata de un personal agotado que arrastra los efectos de la sobrecarga horaria, sumado al estrés físico, emocional y mental que conlleva esta pandemia.
De hecho, el domingo de elecciones médicos, enfermeros y agentes sanitarios estuvieron abocados a tareas adicionales. Hubo malestar porque en algunos casos estuvieron 12 horas corridas y sin descanso. Una decisión caprichosa que generó que caps, nodos y otros espacios sanitarios dejaran de prestar atenciones, incluso descuidando la campaña de vacunación y estrategia de testeo.
La escasez de personal, las malas condiciones laborales y la falta de equipamiento en algunos centros de salud son factores que condicionan el óptimo funcionamiento del sistema sanitario.
Lo paradójico de todo esto es que el propio mandatario utilizó la imagen positiva de un médico, Omar Gutiérrez, para impulsar su campaña, atento a que diputados como Alberto Bernis y Gabriela Burgos no generan simpatía alguna sino todo lo contrario, son rechazados por sus muestras de obsecuencia.
El año pasado en pleno momento de incertidumbre por el coronavirus, la zona del ramal fue uno de los epicentros de colapso sanitario y falta de condiciones para que los profesionales de la salud puedan trabajar y, a su vez, cuidarse.
Pese a que el gobierno se empeñe en mantener el relato de “situación de pandemia controlada” en Jujuy, lo cierto es que sigue aumentando el número de médicos fallecidos.
En las últimas horas tuvimos que lamentar la muerte de un médico de Libertador y de un hemoterapista de Palpalá, y ahora otro médico de Libertador esta en grave estado asistido por un respirador.
Esta es la realidad que duele, los festejos siguen, los eventuales triunfadores continúan con su agenda, mientras que en otros puntos de la provincia, familias jujeñas siguen dándole el último adiós a sus seres queridos.
No hay discurso ni festejo que pueda contener las lágrimas ni el incansable trajín de un jujeño buscando una cama donde internar a un familiar.